Cómo conciliar hijos y matrimonio
Cómo conciliar hijos y matrimonio y no morir en el intento


La familia: hijos y pareja
La familia surge de la consolidación de una pareja. Primero, los jóvenes se conocen y se enamoran. Durante ese período, ellos se comunican, hablan de sus proyectos, inquietudes, ideas e ideales, de sus deseos profundos, y también de sus miedos. Un día deciden casarse y formar una familia. La salud de la pareja, es decir, su forma de vivir, será lo que determine siempre el bienestar de la familia, y de los hijos. Si la pareja se desestabiliza, eso se reflejará en la familia.Dificultades familiares e hijos
En muchos casos, la llegada de los hijos hace crecer ciertas dificultades, que empeoran la relación de pareja por diversos motivos:- El aumento de responsabilidades. Adquiero la responsabilidad de un hijo hasta que él se pueda responsabilizar por él mismo.
- La exaltación de la maternidad. La mujer deja de ser esposa y se convierte en sólo madre; el padre se puede sentir desplazado.
- Maternidad y desarrollo profesional. Coincidencia del momento de la maternidad con el momento de desarrollo profesional. Exige que nos volquemos más en el trabajo.
- Diferentes criterios educativos. La madre y el padre no concilian esos criterios y eso acaba provocando roces o distanciamiento entre la pareja.
- Menos tiempo para la pareja. Los hijos muchas veces requieren más atención de lo normal y eso hace que los miembros de la pareja tengan menos tiempo para estar juntos.
- Problemas económicos. Loa apuros para llegar a fin de mes también influyen en la relación de pareja, así como la presión de las familias políticas, el exceso de trabajo fuera de casa, la ambición por alcanzar un mejor puesto de trabajo, un mejor salario, etc.
La comunicación marca la diferencia
Según algunos estudios, una de las diferencias más importantes entre las parejas que se llevan bien y las demás, es la profundidad de su comunicación. Con el tiempo, la comunicación en la pareja se va debilitando y empobreciendo. No se puede ignorar que somos dos personas distintas, con diferentes necesidades, inquietudes, deseos, y miedos. Nos cuesta reconocer y aceptar al otro tal como es. Frente a esas dificultades, muchas veces nos callamos y ahí es donde empieza el deterioro en la comunicación. Una cosa está clara: una pareja, por más tiempo que conviva, nunca deja de conocerse.Una profunda relación de pareja depende de:
- Una mayor profundidad en la comunicación.
- Una mayor necesidad de mejorar nuestra capacidad de escucha. De entendimiento, de ponerse en lugar del otro.
- Un mejor lenguaje NO verbal. Las acciones dicen mucho más que las palabras.
Algún día nuestros hijos tendrán su propia pareja y se encontrarán con dificultades parecidas a las que nos enfrentamos hoy. Es necesario reflexionar y la pareja debe preguntarse: ¿hemos podido enseñarles o transmitirles cómo resolver sus problemas de pareja?, ¿les hemos preparado para superar sus dificultades? La respuesta estará en el núcleo familiar de hoy, en el ejemplo que le damos día a día. Por eso, no podemos conformarnos con ser una pareja mediocre. El bienestar de una pareja es una construcción diaria, y de DOS.
Fuente consultada
Conferencia Cómo vivir con tus hijos y que tu matrimonio no muera en el intento, Susana Pradera y José Luis Mata, de la Asociación Encuentro Matrimonial
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