5 errores comunes de las mamás primerizas

Cosas que debes evitar si eres mamá por primera vez

Cuando llega el primer bebé todo es nuevo, todo cambia, todos son miedos, preocupaciones y dudas. Ser mamá por primera vez es enfrentar el reto más importante de la vida. Aunque sean motivos de grandes alegrías, los bebés no llegan con manual de instrucciones y nosotras, con la mejor de las intenciones, cometemos errores de novatas. Son esos errores comunes de mamás primerizas en los que todas caemos.

Y es que, ser mamá no es fácil, habrá momentos de total y absoluta felicidad, y otros en los que sentiremos que no podemos más.

Errores que tenemos las mamás primerizas

Errores que cometemos las mamás primerizas

Pensando en ello, hemos reunido algunos consejos sobre los cuidados que las mamás primerizas deben evitar. Claro que debemos siempre considerar primero y acudir al pediatra del bebé, ante cualquier duda:

1. No hace falta bañar al bebé todos los días:

No es necesario que todos los días, bañes a tu bebé. Recuerda que el bebé, en sus primeros meses de vida, no realiza ninguna actividad, no anda, no gatea, ni tiene la opción de ensuciarse. Los especialistas recomiendan bañar a tu bebé 2 o 3 veces por semana. Eso sí, tienes que mantener la piel de tu bebé bien humectada, para eso puedes usar crema corporal hipoalergénica y con pH neutro. De igual manera, tendrás que mantener limpias sus manitas con toallitas húmedas. En la línea Baby Dove, por ejemplo, encontrarás lo que necesitas para el cuidado de la piel de tu bebé.

2. No esterilices todo:

Mucha gente te dirá que hay que esterilizar todo durante el primer año de tu bebé, pero esto es un mito que conviene erradicar. Obsesionarse con la higiene puede ser más perjudicial para el pequeño, pues si le evitamos todo contacto con bacterias, podría evitar que su sistema inmunológico genere anticuerpos. Cuando tu bebé cumpla 3 meses, puede relajarte un poco y preocuparte en mantener limpios los objetos con los que el bebé tenga contacto sin la necesidad de esterilizar todo.

3. No lo rapes, no le va a crecer el cabello diferente:

Algunas personas creen que si rapas a tu bebé antes del primer año su cabello crecerá chino, más fuerte o de otro color. Lo malo es que nada de eso sucederá, incluso el pequeño podría perder calor corporal desde su cabecita. El tipo y el color de cabello solo dependen de la herencia genética. El nacimiento del pelo o su desarrollo no tiene nada que ver con el corte de pelo o el momento en el que se lo hagas. Depende de ti cuándo hacerlo pero en nada influirá su posterior forma o cantidad.

4. La experiencia es buena, pero el especialista más:

Nuestra madre y abuela tienen mucha experiencia y muchos secretos en el cuidado de los bebés, tus amigas querrán darte muchos consejos, y encontrarás diferentes teorías, apoyos y sabidurías. Todos en tu entorno podrán ayudarte, sin embargo, nunca cambies las recomendaciones del pediatra de tu bebé por la receta de la abuela. 

5. No rechaces la ayuda:

¡Eres una supermamá, pero a veces necesitarás ayuda! No temas porque piensen que seas una mala madre. Mientras más energía física y mental puedas dar a tu bebé, mejor. Déjate ayudar.