Los nueve años: ¿el inicio de la adolescencia?

Cuándo comienza un niño a presentar los primeros síntomas de la adolescencia

Gabriela Matienzo
Gabriela Matienzo Psicóloga infantil

A veces como padres nos hacemos esta pregunta mientras vemos como nuestros hijos crecen y van cambiando su forma de ver y reaccionar ante el mundo que les rodea: ¿estará mi hijo entrando en la adolescencia? Al final es una pregunta difícil de contestar, ya que depende de cada niño y su ritmo de desarrollo tanto físico como mental. 

La OMS define la adolescencia como el periodo de crecimiento y desarrollo humano que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta, entre los 10 y los 19 años. Se trata de una de las etapas de transición más importantes en la vida del ser humano, que se caracteriza por un ritmo acelerado de crecimiento y de cambios, superado únicamente por el que experimentan los lactantes. Esta fase de crecimiento y desarrollo viene condicionada por diversos procesos biológicos. El comienzo de la pubertad marca el pasaje de la niñez a la adolescencia. ¿Pueden ser por tanto los nueve años el inicio de la adolescencia?

¿Serán los nueve años el inicio de la adolescencia?

Los nueve años, ¿el inicio de la adolescencia?

Cada vez con más frecuencia encontramos a padres asustados por esta etapa en la vida de sus hijos y  hay tantas historias terribles y mitos alrededor de la adolescencia que empezamos a preocuparnos casi desde que los tenemos en brazos.

Hay algunos padres que a los seis o siete años ya están definiendo a sus hijos como “preadolescentes” cuando observan en ellos algún comportamiento negativo, hacen algún drama o contestan mal y entonces sin querer los empiezan a programar a la idea de que esta etapa, la adolescencia, cuando llegue, será un periodo de guerra y malestar; sin darse cuenta que están siendo ellos quienes les definen lo que esperan de ellos.

Hay algunos especialistas por ejemplo que han definido los nueve años como la “edad del no retorno” (sinceramente me parece que cada edad tiene su encanto y ninguna tiene un camino por el cual regresar), ya que los niños empiezan a mostrar algunas conductas que marcan el inicio de la transición a la adolescencia cuando  empiezan a volverse más independientes y a cuestionar cosas que antes daban por hechas, por ejemplo:  que mamá y papá siempre saben todo, que las reglas deben ser seguidas, lo que es justo e injusto, a cambiar de intereses, etc…. 

Sin embargo, ese periodo no necesariamente se da a los nueve años, (puede ser antes o puede ser después, depende de cada niño)  representa,  simplemente un nuevo escalón en el desarrollo mental y emocional de tu hijo, que no tiene por qué ser algo negativo, ni nostálgico, ni tampoco significa que ha dejado  ser niño; más bien es la señal de que ha llegado a una etapa distinta donde podrán tener conversaciones sobre nuevos temas, donde verás surgir en él nuevos intereses, nuevas formas de pensar, de cuestionar y  de reaccionar ante lo que lo rodea.

Si estos cambios empiezan a ocurrir, sea a la edad que sea, no debemos caer en pánico ni  dar por hecho que ya no disfrutarán cosas que antes los hacían felices, más bien debemos darnos el tiempo de notarlo, de disfrutarlo como cada etapa, de respetar y aceptar que algunos de sus intereses cambien, que lleguen nuevas preguntas y dejar gradualmente que ellos mismo nos marquen la pauta de lo que necesitan de nosotros.

Si tratamos de asustarnos un poco menos de que crezcan y disfrutar el día a día  con ellos, centrados en el presente, podremos ser testigos de todos los cambios que experimentarán, tener con ellos pláticas sobre muchos temas nuevos, hacer bromas, compartir nuevas actividades, ver poco a poco el tipo de persona en que se convertirán y ser simplemente testigos de cómo encuentran poco a poco su lugar en el mundo.... ¡Y esa experiencia es simplemente maravillosa!