Mi hijo se cae mucho, ¿es normal?

Cuando el niño se cae con frecuencia

Cada niño es un mundo. Igual que hay algunos pequeños que son muy precoces en el desarrollo del habla, otros tardan un poco más, lo mismo ocurre con el desarrollo de la deambulación. Por ejemplo: unos niños saben caminar a los 10 meses, y otros sólo lo consiguen a los 16.

En cualquier caso, una cosa es que sean capaces de dar sus primeros pasos y otra muy distinta es que su deambulación sea estable. Para caminar sin caerse, se necesitan muchas horas de práctica. Pasemos a resolver algunas de las dudas más frecuentes en este sentido.

Doctor, mi hijo se cae frecuentemente, ¿por qué? 

Niños que se caen con frecuencia 

¿A qué edad aprenden a caminar los niños?

Como término medio, entre los 12 y los 15 meses.

¿Es normal que los niños pequeños se caigan frecuentemente?

Sí, es completamente normal. Como cualquier otra destreza, se necesita practicar y practicar, para que la habilidad se manifieste de forma correcta. Los primeros pasos se dan con una base de sustentación amplia (el niño hace una “marcha de pato”, con las piernas separadas, y con un componente de “bamboleo”). Además, son un tanto inseguros. El pequeño necesita calcular correctamente la distancia hasta un punto de apoyo, calibrar su fuerza... Y eso lleva tiempo.

¿A qué edad me tengo que preocupar si mi hijo no camina?

Si su hijo tiene 18 meses y no es capaz de caminar de forma autónoma, ha de consultar a su pediatra de confianza. Él necesitará evaluar los antecedentes del niño, así como su tono, fuerza y desarrollo neurológico. 

¿A qué edad aprenden a subir y bajar escaleras, saltar y correr?

En torno a los dos años. Es lógico que las primeras veces que haga estos progresos, se caiga, hasta que haya afianzado los movimientos correctos. Y, aun así, se seguirá cayendo. Recuerde que todos los niños sanos tienen las piernas llenas de “moratones” y las rodillas llenas de “raspones”, y eso es porque se golpean con más frecuencia que los adultos. 

¿Son frecuentes los accidentes relacionados con las caídas?

Por desgracia, sí. Aunque hemos de evitar caer en la sobreprotección, es prudente ser cauteloso a la hora de prevenir estos accidentes. Por ejemplo: si vivimos en una casa de varias alturas, y hasta que el niño tenga aproximadamente tres años, hay que bloquear el acceso a las escaleras; a su vez, hay que colocar protectores en las esquinas de las superficies cortantes, como esquinas de mesas, etc.

¿Hay problemas de mala alineación de miembros que condicionan que los niños se caigan más de la cuenta?

En efecto. La torsión tibial interna, así como la anteversión femoral persistente son dos problemas que hacen que el niño “meta el pie hacia dentro”. Este hecho, a su vez, deriva en que, en ocasiones, al caminar, el niño se “haga la zancadilla a sí mismo”. Ambos problemas tienden a corregirse de forma espontánea con el paso del tiempo.

¿En qué circunstancias nos hemos de preocupar por un niño que se cae con frecuencia?

1. Si el niño pasa de caminar bien a caminar mal, de forma repentina.

2. Si nuestro hijo ya es mayorcito, su marcha era estable, y de repente se produce un cambio en la misma (se inclina hacia un lado, es incapaz de caminar en línea recta, necesita sujetarse para no caerse), hemos de buscar asistencia sanitaria. 

3.  Si nuestro hijo ya es mayorcito, su marcha era estable, y de repente se cae porque no tiene fuerza en las piernas, has de buscar asistencia sanitaria.

4. De igual manera hemos de proceder si el niño se cae porque la deambulación le resulta muy dolorosa.

¿Qué hago si mi hijo se cae con frecuencia y no hay ningún signo de alarma?

Hemos de potenciar su autoestima, evitando la regañina, sin caer en la sobreprotección. Conviene animarle a que siga practicando. Y hemos de tener en cuenta que no todos los niños son “de medalla de oro”, sino que hay algunos más hábiles y otros menos en el plano motor.