La fiebre infantil. Síntomas y tratamiento

Consejos para tratar la fiebre de niños mayores de 2 años

Estefanía Esteban

La fiebre infantil es una respuesta natural del cuerpo ante una infección, enfermedad o virus. Por eso no es mala. Es más: en realidad es una aliada del cuerpo contra las enfermedades. Las defensas luchan contra los 'intrusos' y en ese momento la temperatura corporal aumenta.

Muchos pediatras defienden que debemos dejar al cuerpo 'luchar' durante ese periodo febril, siempre y cuando vigilemos bien a nuestro hijo y le atendamos de forma adecuada.

La fiebre en bebés y niños

Es tiempo de gripe y resfriados, por lo tanto, también de fiebre. Pero no te asustes: te explicamos qué es exactamente la fiebre infantil y cómo tratarla en niños mayores de 2 años. Descubre aquí cuáles son sus síntomas y su tratamiento.

Síntomas de la fiebre infantil: cómo saber si un niño tiene fiebre

Es algo que asusta mucho a los padres, y sin embargo, la fiebre es una respuesta natural del cuerpo ante un resfriado, una enfermedad vírica o una infección. Nos avisa de que en ese momento las defensas de nuestro hijo están luchando contra 'intrusos poco deseables'. Pero, ¿cómo saber cuándo un niño tiene fiebre? Reconocerás con facilidad la fiebre en tu hijo porque los síntomas suelen ser bastante claros y visibles. Entre ellos, los más comunes son estos: 

- Su frente y manos están más calientes de lo habitual.

- Se muestra apagado y más cansado que de costumbre.

- No quiere jugar.

- Pierde el apetito.

- Tiene escalofríos.

- Siente somnolencia.

- Sus ojos están más cargados, rojos y brillantes.

Ante cualquier duda, lo mejor es comprobar si tiene fiebre. y lo más importante: cuánta fiebre tiene. Para eso, deberás utilizar el termómetro. Puedes medir la fiebre en diferentes partes del cuerpo. Lo más normal es que le pongas el termómetro bajo la axila. Si lo haces directamente en la boca o en el año, recuerda que suele dar medio punto por encima a su temperatura corporal real

Hablamos de fiebre cuando la temperatura del niño superas los 37,5 ºC en la axila o 38 ºC si haces la medición en la boca o en el ano. En este caso se trata de fiebre leve o febrícula. A partir de 38 ºC (medición en axila) puede hablarse de fiebre moderada y si supera los 39ºC hablamos ya de fiebre alta. 

Consejos para tratar la fiebre infantil: cómo ayudar a los niños con fiebre

Cuando un niño tiene fiebre, lo normal es que se muestre más irritable, cansado y con pocas ganas de realizar ninguna actividad física o intelectual. Lo mejor es que descanse. Te damos algunos consejos para actuar ante la fiebre infantil: 

- Procura que descanse y no realice ninguna actividad física. 

- Si se acuesta, no le abrigues demasiado. Esto puede contribuir a que aumente la temperatura corporal.

- No es bueno que el niño con fiebre sude. Ese es un mito muy extendido. Viste a tu hijo con ropa ligera y de algodón para que la piel pueda transpirar mejor.

- Procura que beba mucho. Durante el periodo febril, los niños pierden mucha agua, y aumenta el peligro de deshidratación. La forma de evitarlo es ofrecerla más agua y alimentos líquidos.

- No obligues a comer a tu hijo. Uno de los síntomas de la fiebre es la pérdida de apetito. Tal vez sea porque en ese momento lo que más necesita tu hijo es líquido. El cuerpo es sabio. Si tu hijo no quiere comer, hazle caso.

- Dedícale muchos mimos y atención. Los niños necesitan más cariño cuando se sienten decaídos. No entienden lo que les pasa. Se sienten mal y no consiguen entender por qué. Debes estar a su lado, mimarle y darle ánimos. ni imaginas lo que puede llegar a hacer por él el cariño en ese momento.

Qué enfermedades producen fiebre en los niños

Resfriados, enfermedades víricas o infecciones. Estas son las causas más comunes de fiebre en los niños. Y sí, un simple resfriado puede producir fiebre, sobre todo en los casos en los que afecta a las vías respiratorias. En ese caso, conviene consultar con el pediatra, ya que puede ser un indicativo de una infección que haya que frenar con algo de 'ayuda extra'. 

La amigdalitis, la gastroenteritis o una bronquiolitis también pueden producir fiebre. En cualquier caso, cuando la fiebre excede de los tres días, debes consultar con el médico, ya que en algunos casos, el proceso febril es síntoma de una enfermedad que puede precisar de algún tratamiento adicional. El pediatra es el único capaz de valorar si tu hijo necesita ayuda o no.