Deshidratación en niños y bebés

Conoce las causas, los síntomas y cómo se previne y se trata a un niño deshidratado

Sergio Lopez

La deshidratación en bebés, niños y en adultos ocurre cuando existe una deficiencia (de más de 3 por ciento) de líquidos y sales minerales en el cuerpo, necesarios para que lleve a cabo sus funciones vitales. Puede producirse cuando la persona se encuentra en una situación de excesivo calor (especialmente en lugares con mucha humedad), practicando intensos ejercicios físicos o cuando presenta alguna enfermedad que suponga pierda de agua, como es el caso de la diarrea.

Los bebés y los niños pequeños son los que corren el mayor riesgo de deshidratación. En Guiainfantil.com te contamos todos las causas, los síntomas, así como formas de prevención y de tratamiento de esta afección.

Causas de la deshidratación en niños y bebés

causas de la deshidratación infantil

Un niño o un adulto puede deshidratarse cuando presentan:

  • Vómitos
  • Diarrea
  • Exceso de pérdida de líquido por la orina
  • Sudoración intensa
  • Fiebre
  • Alguna enfermedad aguda que provoque la pérdida de apetito como estomatitis o faringitis
  • Falta de suficiente líquido en el cuerpo. Las pérdidas de hasta el 5 por ciento del líquido corporal se consideran leves; hasta el 10 por ciento, moderadas; y hasta el 15 por ciento, severas.

La deshidratación, en casos extremos y sin tratamiento, puede llevar a la persona a tener delirios, quedar inconsciente y ser llevada a la muerte.

Y ¿cuáles son las personas que tienen un mayor riesgo de presentar deshidratación? Son los bebés y niños pequeños, luego los adultos mayores. Personas con enfermedades crónicas que les hacen orinar o sudar con más frecuencia, también son más propensas a desarrollar deshidratación. Personas con diabetes, fibrosis quística o problemas renales, que toman medicamentos que provocan más orina y sudor, que hacen demasiado ejercicio físico o que tengan que trabajar bajo temperaturas muy altas, también pueden presentar esta afección.

Síntomas de una deshidratación en niños

Inicialmente los síntomas de la deshidratación son fáciles de percibir. La persona suele presentar mucha sed, sudoración y malestares como fatiga y ojos hundidos. Todos esas señales suelen estar acompañadas de pérdida de apetito y, piel y lengua secas. Aquí tienes otros síntomas

  • Sed intensa
  • Disminución del volumen de la orina
  • Dolor abdominal
  • Fiebre
  • Dolor de cabeza y cefaleas
  • Náuseas, mareos y vértigos
  • Letargia o pérdida y lentitud de los movimientos del cuerpo
  • Estado de somnolencia
  • Fatiga y cansancio sin motivo aparente
  • Dificultad para llorar por la escasez de lágrimas
  • Boca y lengua secas
  • Ojos hundidos
  • Aumento de la tensión cardíaca

En los bebés se observa un hundimiento de las fontanelas, desvanecimiento y ojos muy hundidos.

Cómo tratar a los niños deshidratados

tratamiento para la deshidratación infantil

Para combatir la deshidratación es preciso reponer los líquidos con la ingesta oral de líquidos y sales minerales, a través de preparados comerciales, limonadas caseras o suero casero o adquiridos en las farmacias. Los caldos caseros son muy apropiados en esos casos.

Esta última, la 'limonada alcalina' se prepara disolviendo en 1 litro de agua el zumo de 2 limones, una cucharada de bicarbonato de sodio y azúcar al gusto. Las soluciones de electrolitos o las paletas de helados son muy efectivas y están disponibles en las farmacias.

No se recomienda utilizar bebidas para deportistas debido a que éstas contienen mucho azúcar y pueden causar o empeorar la diarrea. Igualmente, se debe evitar el uso del agua como primer recurso de reemplazo de líquidos en bebés y niños.

Tomar líquidos generalmente es suficiente cuando nos enfrentamos a una deshidratación leve. Es mejor suministrar con frecuencia pequeñas cantidades de líquido, utilizando una cuchara o una jeringa, en vez de forzar al bebé o al niño a beber una cantidad grande de líquido de una sola vez, ya que esto puede producir más vómito. Si el estado es grave, la reposición de líquidos será de forma intravenosa.

No se debe suspender la leche, ni diluirla, y usar azúcar en lugar de edulcorantes dietéticos. Suspender bebidas gaseosas, jugos envasados, refrescos de cola, el té, el café (por ser diurético aumentaría la orina) o alimentos preparados o conversados. Seguir con la alimentación habitual sólida, para prevenir la desnutrición, aunque en porciones distribuidas a cada 2 o 3 horas al día, y que esté bien cocida.

En el caso de haya una infección de estómago o intestino, es necesario administrar pequeños sorbos de líquido con más frecuencia. Algunas personas optan por chupar cubitos de hielo.

Prevención de la deshidratación de niños y bebés

Como prevenir la deshidratacion infantil.

Incluso cuando el bebé y el niño están bien de salud, deben consumir mucho líquido todos los días y más cuando el clima es cálido y caluroso o está haciendo ejercicio.

Es importante vigilar cuidadosamente a cualquier enfermo, especialmente a un bebé y a un niño, y en caso de sospecharse un proceso de deshidratación, se debe buscar asistencia médica antes de que la persona desarrolle una deshidratación moderada o severa.

Asimismo, se debe iniciar el reemplazo de líquidos tan pronto como comience a presentarse el vómito y la diarrea y no esperar a que aparezcan los signos de deshidratación.

Siempre se debe animar a la persona a consumir líquidos en el transcurso de una enfermedad y no olvidar que las necesidades de líquidos son mayores cuando la persona tiene fiebre, vómitos o diarrea.

Los signos más fáciles de vigilar son el gasto urinario (debe haber pañales húmedos o idas al baño frecuentes), saliva en la boca y lágrimas al llorar.

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