Pautas imprescindibles para viajar con un niño hiperactivo

Consejos útiles para padres que viajan con sus hijos TDAH

La ilusión por viajar, por pasar unos días fuera y cambiar de rutina muchas veces se ven ensombrecidos por la inagotable energía de los niños hiperactivos. ¿Cómo sobrevivir a estos viajes con niños hiperactivos en los que suelen estar más alterados de lo habitual?

Los padres con hijos con TDAH viven con agobio que su hijo sea un niño más movido de lo normal, ya que tendrán que vigilarlos más, pues continuamente querrán tocar y verlo todo. Quizás están acostumbrados a que esto suceda en su entorno habitual pero, ¿qué ocurre cuando la familia sale de vacaciones?

Cómo sobrevivir a un viaje con un niño hiperactivo

Consejos para viajar con un niño hiperactivo 

Largos viajes donde el niño ha de permanecer con el cinturón del coche abrochado, atascos, llantos, gritos y el miedo a que no se comporte bien en ese museo que tantas ganas teníais de visitar, hace que los padres al final no disfrutan de la escapada e incluso no realicen otros viajes ante el temor de que se convierta en un despropósito.

Sin embargo, la familia no debería prescindir de las vacaciones sino poner soluciones al excedente de energía de un niño TDAH. Es importante que los padres se adelanten a las largas horas en coche y a otras situaciones que pueden darse en los viajes porque los niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad van a querer cambiar de actividad constantemente. Pero, ¿qué hacer?

- Romper la barrera del miedo a lo que pueda pasar, el temible “y si...” ¿Y si nuestro hijo se aburre durante el viaje, ¿y si nuestro hijo se pasa el día con una rabieta?”, ¿y si no es capaz de disfrutar? El miedo lo único que puede provocar es una desagradable sensación de ansiedad que impide ver las cosas con claridad.

- Organizarse: es la clave del éxito del viaje para poder mantener los nervios del niño bajo control. Conviene realizar un planning diario que indique qué hacer, dónde ir o cuándo comer y dejar poco espacio a la improvisación. Si además tienes un plan B por si algo inesperado altera el planning, mucho mejor.

- Mantener las rutinas: ¿por qué cambiar la rutina al salir de casa? A los niños TDAH les viene bien este tipo de rutina de actividades, comidas y sueña. Romper con todo sólo llevará a que los niños estén más inquietos y los padres más desesperados.

- Normas y reglas: las reglas en vacaciones no están para romperlas. Si tenemos claro que el niño ha de recoger sus cosas, cuando esté fuera de casa lo seguirá haciendo, lo mismo que sentarse bien a la mesa o no pegar.  Debemos hacer ver a los pequeños que una buena actitud les traerá recompensas satisfactorias, explicándoles que ello beneficiará al desarrollo del viaje. 

- Descansar las horas adecuadas: padres e hijos han de cumplir con los horarios de descanso que les permitan afrontar un día lleno de energía. Trasnochar o dormir pocas horas sólo llevará a tener más conflictos cuando los niños estén más cansados de lo habitual. 

- Actividad física: excursiones y deportes que requieran movimiento ayudarán al niño y será una idea fantástica para conseguir rebajar el torbellino de energía concentrado en tan pocos centímetros.

- Paciencia y comprensión: el apoyo familiar será vital para que el niño se sienta entendido y encuentre la motivación para comportarse bien. El afecto, el cariño y recordarle cuánto le queremos le ayudará a ir encajando ese puzzle de emociones y de energía que forman parte del niño.

Fuente: Centro Ayudarte Psicología