Cómo hacer una reanimación cardiopulmonar en bebés

La técnica del RCP para bebés

 Esta maniobra es una de las maneras de salvar al niño cuando ha tenido una parada cardiorrespiratoria.

Al tratarse de un bebé pocas son las personas que se atreven a llevarla a cabo por miedo a hacerle daño, sin embargo, debemos tener en cuenta que, mientras llegan los servicios sanitarios a socorrer al bebé, es la única manera en la que realmente podemos ayudar, e incluso salvar la vida del niño.

Se suele practicar en bebés menores de un año de edad, para hacerla en niños más mayores la técnica de RCP es parecida, aunque con pequeñas diferencias.

La reanimación cardiopulmonar en bebés también es conocida como RCP infantil.

Cómo hacer una reanimación cardiopulmonar en bebés

Cómo hacer una reanimación cardiopulmonar a un bebé

La mayoría de las paradas cardiorrespiratoria son debidas a atragantamientos, asfixias o ahogamientos o sofocos, aunque son más comunes entre los niños que ya comen alimento sólido, pero también puede ocurrir en un bebé, en el caso por ejemplo de ahogamientos en una piscina.

Se debe tener en cuenta que estamos maniobrando con el cuerpo pequeño de un bebé así que, todo lo que hagamos, tendremos que hacerlo con decisión y cuidado de no ejercer excesiva presión.

Pasos a seguir para hacer una RCP en bebés:

1- Comprobar el nivel de consciencia del bebé llamándole o moviéndolo con suavidad, para ver si responde a algún estímulo.

2- Si el bebé no responde, lo primero es avisar al servicio de emergencias.

3- Mientras llega la ayuda, a diferencia que en los niños mayores de un año donde hay que realizar la maniobra de "frente-mentón", en los bebés esto no hace falta, ya que fisiológicamente la cabeza es más grande que el cuerpo, y por lo tanto las vías respiratorias estarían abiertas. Si hiciésemos esa maniobra en bebés, ocurriría el efecto contrario, le cerraríamos las vías aéreas. 

4- Comprobaremos si el bebé respira a través de la acción “Ver-oír-sentir”,colocando nuestra mejilla próxima a su boca y mirando hacia el tórax, de esta manera sentiremos si respira, a la vez que observamos si el pecho del bebé se eleva por la respiración. Si viéramos que el bebé no respira con normalidad, es cuando debemos continuar haciendo ventilaciones con la maniobra de “boca-nariz”.

5- A diferencia que con los niños mayores, que la maniobra es “boca a boca”, en el bebé hay que hacerlo “boca- nariz”. Comenzaremos con cinco ventilaciones, manteniendo la maniobra de “frente-mentón” y colocaremos nuestra boca sobre la nariz y la boca del bebé. A continuación insuflamos aire, no demasiado, ya que los bebés no tienen gran capacidad torácica, solamente el aire que nos quepa en la boca.

6- Seguidamente, continuaremos con unas ligeras pero firmes contracciones torácicas que ayudarán a bombear sangre a los órganos y al corazón. Para ello usaremos únicamente dos dedos de la mano, que colocaremos en el centro del pecho, trazando una línea imaginaria entre los dos pezones, sobre el esternón. Se debe ejercer una presión sobre el pecho de unos 4 cm aproximadamente, dejando a continuación recuperar la forma natural del tórax.

El ritmo de las presiones debe ser continuo. Unas 15 compresiones torácicas y 2 ventilaciones para conseguir un ritmo de 100 latidos por minuto. Un truco para seguir un ritmo adecuado de presión es cantar mentalmente la canción de Macarena.

Debemos continuar la maniobra hasta que alguien nos releve, si estamos cansados, dejando pasar el menor tiempo posible en el relevo, o hasta que lleguen los servicios de emergencia, o el bebé reaccione y respire sin problemas, o por el contrario, no tenga ningún efecto.

Autor: Andrea Blanco Ramirez. Enfermera en el Hospital Puerta de Hierro.

Coautor: Gonzalo Carrillo de Albornoz Martínez Pantoja.