La felicidad de tener un hermano para tu hijo

Qué aprenden los hijos pequeños de los hermanos mayores

María José Padilla
María José Padilla Coach educativa

Soy la peque de casa y eso me da una posición especial en mi entorno familiar. Además, soy la única chica, con lo cual, juego con ventaja, pero nada de esto tendría sentido, si no existiera mi hermano mayor.

Y es que, a pesar de las peleas, los desencuentros y las diferencias, al final los hermanos, aportan una gran felicidad. Te explicaré en qué sentido, hasta qué punto sentimos esa gran felicidad de tener un hermano.

La enorme felicidad de tener un hermano para tu hijo

La felicidad de tener un hermano para tu hijo

Soy una persona feliz: ¡Tengo un hermano! Soy la persona que soy, porque mis padres, me enseñaron a ser amable, a ser cariñosa y a ser educada, sin embargo, los mayores aprendizajes me los aportó mi hermano pues él fue mi maestro de vida.

Ser hermano mayor significa abrir camino, ser explorador y transmitir aprendizajes, así he sentido que mi hermano estaba (y está) siempre pendiente de mí. Realmente, él fue mi entrenador personal vital, pues me acompañaba en las experiencias vitales de mi vida, cuando éramos pequeños y ahora que somos adultos.

 Mi hermano me enseñó a ver la vida de muchas posiciones, cuando jugábamos a los juegos de mesa como el RISK, el Monopoly, el Parchís o las cartas. Así aprendí la Empatía.

Me despertó la curiosidad por los distintos deportes de aquel entonces: béisbol, tenis o fútbol. Y así aprendí a batear en la vida, cuando llega un problema, sé que puedo enfrentarme a él, porque dispongo de los recursos adecuados.

Aprendí a detenerme para pensar y reflexionar mi siguiente jugada cuando practicábamos con las chapas. Con ellas entendí la necesidad de ser Paciente.

Me enseñó a caerme y levantarme cuando corríamos con los patines, el monopatín o la bicicleta. Aprendí a pedalear en la vida y reponerme de las caídas.

Me enseñó a entenderme mejor como mujer, cuando me hablaba de sus amigas, de cómo las entendía y de cómo se relacionaba con ellas.

Mi hermano también me enseñó a creer y crear magia en la vida. Recuerdo la noche de reyes, cuando venía a despertarme para disfrutar juntos del momento mágico que mis padres nos hacían sentir.

Aprendí con él a elegir las decisiones desde el corazón, él rompió moldes familiares, yéndose a estudiar fuera de nuestra ciudad, o cuando estudió la formación profesional porque realmente sentía que era su camino elegido desde su corazón.

Debo admitir que nadie se atrevía a molestarme porque tenía un hermano mayor que me defendía, y esa seguridad me ayudaba a ser más libre. Un hermano además de un tesoro, puede ser una fortaleza.

Un hermano mayor es un consejo en un momento determinado, una excelente compañía en las reuniones aburridas o encuentros familiares, una ayuda para encontrar pareja (poniendo celoso al chico que te gusta), un excelente complice de vida, un motivo para sonreír o un abrazo asegurado.

Y por supuesto, mi hermano me enseñó a formar parte de una familia querida, una familia que lo da todo por cada miembro que la componemos. Hablar de familia es hablar de mi hermano, esa persona que ha sabido modelar nuestra familia en la familia que tiene ahora.

Si vas a darle un hermano a tu hijo, piensa en todo lo que aprendiste de tus hermanos o familia, y comienza a contarle la suerte que va a tener a partir de ahora con su hermano/a.

Si estás en conflicto con tu hermano, intenta localizarte en los aprendizajes y buenos recuerdos, quizás así, te puedas proponer el acercamiento.

 Y si eres hijo único, y no has podido disfrutar de un hermano, no te sientas mal por ello, seguro que hay amigos que hacen ese rol, muy cerca de ti, sigue estrechando los lazos y os sentiréis como hermanos!.

Soy una persona feliz porque tengo un hermano mayor que es una excelente persona. !Gracias! Hermano! 
¡Te adoro, te admiro y te quiero! 
¡Qué vivan los hermanos!