Cómo debe alimentarse la madre lactante

Cambios en la alimentación de la mujer durante la lactancia

La alimentación de la madre durante la lactancia materna no tiene por qué ser diferente de la alimentación de cualquier otra mujer, ya que, cualquiera que sea la etapa de la vida en que se encuentre, la dieta ha de ser sana y equilibrada.

En realidad, no hay ningún alimento prohibido ni ninguno que pueda considerarse obligatorio para la madre lactante, ni para producir más leche ni para que ésta sea de mejor calidad. La leche de los mamíferos es la leche de mejor calidad para alimentar a las crías recién nacidas. Es, de hecho, el único alimento capaz de cubrir las necesidades nutricionales en su totalidad.

4 mitos sobre la alimentación durante la lactancia

Madre con manzana y bebé

1. ¿Hay que comer más? Tradicionalmente se solía recomendar un incremento de 500 kcal sobre las necesidades de la madre antes del embarazo. Sin embargo, estudios recientes afirman que son necesarias no más de 200 Kcal diarias sobre la dieta recomendada para madres no lactantes, lo que parece indicar que existe una mejora en el metabolismo durante la lactancia, haciéndolo más eficiente. 

2. ¿Si aumento la cantidad de agua tendré más leche? La ingesta de agua no aumenta el volumen de leche, pero tampoco hace que la leche tenga más agua, o sea más aguada. La cantidad de agua de la leche materna varia con el tiempo en cada toma, siendo la leche más aguada al principio y más grasa al final, independientemente de la cantidad de agua que beba la madre. Es cierto que durante la lactancia se suele ver incrementada la sensación de sed, sobre todo al principio, pero no es necesario beber más agua, ni menos, que la que el propio cuerpo pide. Tampoco es necesario beber más leche de la que se bebe habitualmente, si es que ésta se encuentra dentro de la dieta habitual de la madre, ya que el consumo de leche de vaca (o de cabra, o leche de arroz o de almendras) no incrementa la producción de leche materna.

3. ¿Mi bebé tiene gases por los alimentos que tomo? Por otra parte, los alimentos o bebidas que producen gases en la madre, no los producen en el bebé. De hecho, en la mayor parte de los casos, los gases son generados en el estómago o intestino materno y más concretamente en el colon, generalmente como consecuencia de la fermentación de los carbohidratos gracias a las bacterias que forman parte de  la flora intestinal. En el caso de las bebidas carbonatadas, el gas se traga y expulsa habitualmente por vía oral. Los gases no pasan a la sangre, y por tanto no lo hacen a la leche. 

4. ¿Debo evitar los alimentos fuertes como el ajo? Hay otros alimentos, como la cebolla, el ajo o los espárragos, que se prohíben en base a que sus sabores son demasiado fuertes para el bebé. El bebé, en contra de estas creencias, está acostumbrado a los sabores de las comidas consumidas habitualmente por la madre desde su etapa intrauterina. Las partículas encargadas del sabor de los alimentos son capaces de llegar, a través de la placenta, al líquido amniótico que el feto ingiere de manera habitual en el útero materno, cambiando su sabor, por lo que un sabor fuerte no es suficiente motivo para tener que evitar ningún alimento. Sin embargo, no deja de ser cierto que los sabores pasan a la leche maternal, y algunos bebés pueden mostrarse extremadamente sensibles a ellos, así que cada caso puede y debe evaluarse de manera individual.

Carlota Reviriego

Carlota Reviriego

Nutricionista