Educar en valores a los niños: el valor del perdón

Cómo enseñar a tu hijo a pedir perdón y a perdonar

A veces resulta difícil y a veces demasiado sencillo como para ser sincero. Hablamos del perdón en los niños, de la necesidad de enseñarles a disculparse sinceramente, a reconocer su error y a tratar de enmendar el daño. Hablamos de educar en valores a los niños, en valores tan importantes como el perdón.

Por qué enseñar a los niños el valor del perdón

Niño con cara de travieso

Algunos niños descubren pronto el efecto inmediato del perdón y se ocupan de repetirlo cada vez que hacen algo que no deben. Pero esas disculpas no son sinceras, sino que salen de su necesidad de dar por zanjado el asunto cuanto antes. Otros niños, en cambio, sienten vergüenza, demasiado orgullo o demasiado miedo a las consecuencias como para pedir perdón.

En ambos casos es necesario inculcarles el valor del perdón, explicando los motivos por los que unas disculpas son necesarias. Enseñar a los niños a pedir perdón es enseñarles también valores como la empatía, la honestidad y el sentido de la responsabilidad. Pero el aprendizaje del perdón ha de ser algo gradual, práctico y honesto. 

Un niño que sabe pedir perdón, sabrá reconocer sus errores y también responsabilizarse de ellos. Un niño que sabe pedir disculpas es, además, un niño que sabrá perdonar desde el corazón, que maneja la empatía y que tendrá en cuenta los sentimientos de los demás. Pero como siempre ocurre en el aprendizaje de los niños, la mejor lección es el ejemplo de los padres.

Cómo enseñar a los niños a pedir perdón

Los niños más pequeños no son muy conscientes de que sus acciones pueden herir a otras personas, por eso conviene ir inculcando el valor del perdón poco a poco. Si tu hijo rompe el juguete de otro niño, por ejemplo, puedes hacer hincapié en la tristeza o el llanto de ese niño que se ha quedado sin juguete. La forma de reparar el error, será consolarle y proporcionándole otra distracción.

Para que los niños entiendan la necesidad de pedir perdón, primero deben aprender a respetar los límites. Cuando se salen de esos límites es cuando deben pedir disculpas. Somos los padres los que debemos hacerles ver las consecuencias de sobrepasar esos límites sin recrearnos en los castigos ni remarcar en exceso su sentimiento de culpa porque podría ser contraproducente para que en el futuro reconozcan sus errores.

Tampoco debemos obligar al niño a pedir perdón si se niega a hacerlo. En ocasiones debemos ser nosotros quienes nos disculpemos en su nombre. Pero si el niño se niega a disculparse en todas las ocasiones, es seguro que necesitaremos una buena charla acerca de la empatía y la convivencia.

La mejor forma de enseñar al niño a pedir perdón es con el ejemplo. Muchos adultos también se resisten a aceptar tus errores y a disculparse. Si el niño ve que en su casa se practica el perdón, será mucho más fácil para él imitarlo. Aunque conviene recordarle que una disculpa no basta, sino que debe ser consciente del daño y no volver a repetirlo.

Laura Vélez. Redactora de Guiainfantil.com