La calabaza que quería ser sandía. Cuentos de Halloween

Cuentos infantiles para contarles en una fiesta de Halloween a tus hijos

Guia Infantil

La calabaza es uno de los símbolos de Halloween. Es una tradición vaciarla y utilizarla como lámpara o linterna, mientras que con el relleno se suelen hacer bizcochos y pasteles de calabaza.

La talla de la calabaza es una costumbre que tiene su origen en las leyendas y las tradiciones de los pueblos celtas, aunque hoy en día es algo muy común tallar calabazas de Halloween con forma de cara monstruosa y meter una vela dentro. Las calabazas se utilizan sobre todo en la decoración de las casas, tanto dentro como fuera durante las fiestas.

Cuento para Halloween: la calabaza que quería ser sandía

Cuento de la calabaza de Halloween

En Guiainfantil.com te presentamos este cuento de Halloween protagonizado, como no podía ser de otra manera, por una calabaza.

Había una vez en un lindo huerto, una calabaza que deseaba ser sandía. Un día que todas las frutas y verduras del huerto estaban jugando, y la sandía le pregunto a la calabaza.

- ¿Por qué te gustaría ser sandía, si eres una linda calabaza?

A lo que la calabaza contestó: 

- Quiero ser sandía, por tú hermoso color verde y tu gran tamaño. 

La sandia le dijo: 

- Pero tu igual también eres tan bella con ese color anaranjado tan brillante.

La calabaza dijo : 

-Pero no soy tan sabrosa como tú.

La sandía contestó:

-No pienses eso, tú eres deliciosa en dulce

- ¿En dulce? Pregunto la calabaza.

- Si nuestra señora te usara para decoración de día de muertos y después te hará dulce.

- ¿De verdad? 

- Claro que sí, ponte contenta que te harán dulce y serás más sabrosa que yo, ya lo verás..

Y la calabaza se puso tan contenta que ahora esperaba con ansias el día de muertos para ser dulce y sabrosa como la sandía. 

Autor: Maricarmen García Rosas

El origen de los Jack-o-lantern o calabazas de Halloween

El origen de la tradición nace en Irlanda. Hace muchos años, un tacaño y pendenciero irlandés, llamado Jack, tuvo la mala suerte de encontrarse con mismísimo demonio en una taberna. Era la Noche de Brujas o Noche de Halloween. Jack, que era un borracho, engañó al mismísimo diablo, entregando su alma a cambio de una última bebida. El diablo aceptó el trato y se transformó a si mismo en una moneda para pagarle al tabernero la bebida de Jack. Jack cogió la moneda a toda velocidad y la metió en su monedero.

Jack tenía un crucifijo dentro su monedero, así que el diablo no pudo volver a su forma original. Jack tenía al mismo demonio secuestrado, así que llegó a otro acuerdo con él. No dejaría salir al diablo hasta que le prometiera no pedirle su alma en un plazo de 10 años. El diablo no tuvo más remedio que aceptar el chantaje de Jack. 10 años después de aquella noche, Jack se volvió a reunir con el diablo en el campo. El diablo iba para llevarse el alma de Jack, pero Jack pensó como salir de esa situación y dijo:

- Iré contigo como acordamos, pero antes de hacerlo, ¿me traerías la manzana que está en ese árbol?.

El diablo pensó que no tenía nada qué perder por coger la manzana y dársela, ganando el alma de un pecador. De un salto llegó a la copa del árbol para coger la fruta. Pero antes que el diablo se diese cuenta, Jack ya había tallado una cruz en el tronco del árbol, dejando otra vez al diablo atrapado y sin poder moverse. Entonces el diablo no pudo bajar.

Jack le obligó al diablo a prometer que jamás le pediría su alma. Al diablo no le quedó más remedio que aceptar y borró la cruz. Escapando el diablo que no pudo llevarse su alma.

Jack murió años más tarde, pero no pudo entrar al cielo, por qué durante su vida había sido un pecador, borracho y un estafador, como ya sabíamos. Cuando intentó entrar en el infierno, el diablo tuvo que enviarlo de vuelta, lo había prometido y no podía reclamar su alma.

- ¿A dónde iré ahora?, se preguntaba Jack.

Y el diablo le contestó:

- Vuelve por donde viniste y vaga por el mundo de los vivos de nuevo, aunque estés muerto.

El camino de regreso al mundo de los vivos era oscuro y el viento no le dejaba ver nada. El diablo le dio a Jack un carbón encendido, para que le diera luz y le guiara en la oscuridad del camino de vuelta. Jack lo puso dentro de un nabo que iba comiendo, para que no se apagara con el viento. Jack emprendió el camino de vuelta vagando en las tinieblas eternamente.

Los pueblos celtas ahuecaban nabos y ponían carbón dentro de ellos. Depositaban estos nabos en las tumbas, para iluminar el camino de regreso al mundo de los vivos a sus difuntos más queridos y así les daban la bienvenida. También servía para proteger de los malos espíritus.

Cuando con el tiempo los irlandeses llegaron a América, conocieron las calabazas y vieron que estas eran mucho más grandes y fáciles de ahuecar que los nabos, así que se cambió la tradición de meter una luz dentro de un nabo, por el de hacerlo dentro de una calabaza.

Y así fue como Jack-o-lantern o la calabaza se convirtieron en personajes famosos de Halloween.