Consecuencias del divorcio en los niños

Los niños no son divorciables cuando los padres se separan

Las separaciones son duras, lastiman el corazón y siempre se dice que los que más sufren son los niños. El sicólogo Javier Montoya autor de la conferencia 'los hijos no son divorciables' afirma que esto se da por el mal manejo de los padres de la ruptura. Entonces ¿cómo se debe manejar un divorcio para que afecte lo menos posible a los niños?

Lo que no se debe hacer tras un divorcio

Divorcionina

- Culpar al otro: en los espacios donde esté presente el hijo muchas veces se aprovecha para llorar, quejarse, victimizarse y culpar al otro cónyuge frente a él. Montoya afirma “independientemente de lo lastimados que estemos, para el niño es muy importante sentir la aprobación de cada uno frente a el otro”.

- Usar al niño para manipular al otro: afirma el experto que debemos entender que tras la decisión de la custodia el sólo hecho de quedarse con alguno de los dos entristece al hijo “es como coger el corazón y partirlo en dos. El niño queda con una parte afectiva fuera de su espacio y con otra parte afectiva adentro.”  

- Dramatizar cuando el niño se va con el otro: independiente de si el niño va de paseo o a quedarse, el otro cónyuge no debe llorar frente a él o mostrarse deprimido cuando se despide, pues según el sicólogo  “el niño siente culpa, se siente un actor responsable de lo que pasó entre papá y mamá”.

- Prohibir que el otro cónyuge vea al niño: La prohibición afecta más al niño que al propio padre o madre censurados, pues el niño tiene un amor muy grande por los dos. Para el sicólogo hay que entender que tras el perdón crece la familia. 

Los niños frente al divorcio de los padres

Cuando los padres se separan los niños suelen manifiestar ansiedad, miedo, tristeza y rabia. Todas esas emociones en el niño son causantes de problemas de deserción escolar, de bullying y esto ocurre, según el experto, porque “ellos descargan la rabia que tienen contra el papá y la mamá porque para ellos hay un culpable de la separación”.

Como no lo saben expresar lo llevan a la escuela a través de su mala conducta “rompiendo el cuaderno de los compañeros, tirando el cabello a otro o dando patadas, llorando con facilidad, mostrando desmotivación en el estudio, problemas de dispersión y vulgaridad extrema” comportamientos que según Montoya son evidencia de esa pérdida de autoestima.

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Los dos padres deben acudir a una terapia que les permite realizar un duelo, un cierre y generar acuerdos. 'Cuando hay madurez, acuerdos de acompañamiento y presencia, cuando la tristeza no es motivo de manipulación emocional, cuando la rabia no se ejerce en los espacios emocionales del niño, podemos decir que los niños no son divorciables porque ellos merecen la presencia, la imagen de un papá y una mamá, independientemente de los acuerdos pactados en una separación.' Concluye el especialista.