Un 10 por ciento de los niños es fumador pasivo

Hace poco se celebró el Día Mundial sin Tabaco y, como todos los años, se puso en relieve todas las medidas y disposiciones para convencer a las personas a que dejen de fumar. Quién fuma no hace sólo daño a si mismo como también a todos los que están expuestos al humo de su cigarro. Muchos niños siguen siendo las principales víctimas de los errores de sus padres.

Yo no fumo. Mi marido sí ha fumado muchísimo, pero lo dejó hace ya 18 años y no ha vuelto a fumar. En nuestra casa no se fuma, y los amigos lo saben. Nuestra hija, felizmente, ha vivido en una casa libre de humos. Si entras en una casa de gente fumadora, sentirás enseguida el olor a humo por todos los sitios, en las cortinas, la tapicería, las paredes, etc. No me gusta juzgar a la gente. Cada uno hace lo que le parece bien. Pero creo que cuando se trata de niños, el respeto lo primero, y su salud, también.

Niños fumadores pasivos

Según la Sociedad Española de Neumología Pediátrica (SENP), uno de cada 10 niños está expuesto diariamente al humo del tabaco de sus padres y en su propio domicilio. Los expertos señalan que es importante frenar el consumo de tabaco porque representa uno de los factores de riesgo más determinante de enfermedades respiratorias infantiles junto con los factores medioambientales y la contaminación del aire. Los niños expuestos al humo de tabaco durante los dos primeros años de su vida son más propensos a desarrollar enfermedades respiratorias como el asma, además de la bronquitis, tos y flemas constantes. El humo del tabaco también puede causar muerte súbita infantil. Los expertos también señalan la importancia del incremento de mujeres embarazadas fumadoras -activas y pasivas-, por su impacto en el desarrollo pulmonar del feto y en el aumento de patologías respiratorias durante los dos primeros años de vida del bebé. Ellos puntean que la importancia de mejorar la prevención y el tratamiento de las patologías. Vilma Medina. Editora de GuiaInfantil.com