Niños españoles: Felices y conformistas

El 85 por ciento de los niños españoles se consideran felices principalmente cuando juegan con amigos y cuando ven la televisión. Su grado de satisfacción es de 8,5 sobre 10. Este es resultado de un estudio realizado entre escolares, de 6 y 12 años, por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Fundación Crecer Jugando.

En el estudio participaron más de 800 niños de cinco colegios, urbanos, públicos y concertados, de varias comunidades autónomas de España, entre los meses de Enero y Marzo de este año. Los niños más mayores contestaron a cuestionarios abiertos y entrevistas personales, mientras con los más pequeños se ha trabajado con dibujo, orientado a conseguir saber qué hace felices a los niños. Los de 6 y 7 años presentan un grado de felicidad 9, y los de 12 años tienen un grado por debajo del 7,29. Conforme crecen, la felicidad disminuye y la relación con los padres pierde peso a favor de los amigos o hermanos.

Niños felices y conformistas

El estudio, llevado a cabo por Fernando Gil, David Reyero y Biana Thoilliez, ha tratado cinco puntos: "¿Soy feliz?", "Mis alegrías y mis penas", "Me lo pido", "Soy bueno en", y "Lo que más feliz me hace". Su resultado demuestra que el grado de satisfacción de los niños españoles es alto y que ellos no vinculan las aspiraciones con el logro escolar ni el futuro con el éxito escolar. La investigación señala que los niños se sienten bien como están, son conformistas, y no aspiran a más. Los investigadores creen que educarse es aspirar a lo que no se tiene, que la educación es inconformista y que habría que enseñar a los niños que la felicidad está bien pero que hay otras cosas por las cuales luchar. Faltan estímulos y motivación a los más pequeños para que esperen siempre más. Estar bien consigo mismo no es incompatible con tener ganas de superarse y avanzar. Los niños españoles, y lo digo por mi hija y por los niños que conozco, en cuanto a las cosas materiales, tienen de todo. Viven la realidad de la ley del mínimo esfuerzo. Todo les es regalado, ofrecido, y poco tienen que pedir, y luchar para conseguir. Pienso que debemos estar pendientes de educarles para vencer la pereza y la apatía y sean capaces de postergar los placeres y las gratificaciones inmediatas, alguna vez, y priorizar objetivos. Siempre repito una y otra vez a mi hija que no se estudia sólo para aprobar y sí para aprender. Esta es la única forma por la que ella puede desarrollar y enseñar todo el potencial que tiene. Vilma Medina. Editora de GuiaInfantil.com