Estrella de mar. Cuento infantil sobre la aceptación personal

Cuentos para niños con moraleja

Marisa Alonso Santamaría

Los cuentos transmiten grandes lecciones a nuestros hijos, a través de las fábulas o relatos, los niños pueden aprender sobre los valores más importantes, sobre cómo comportarse con los demás o sobre cómo ser mejores personas.

A través de este cuento infantil con moraleja, Estrella de Mar, los niños aprenderán lo importante que es aceptarse y quererse a uno mismo para que a uno le quieran. Un cuento infantil sobre la aceptación personal, para reflexionar en la importancia de tener seguridad y confianza en uno mismo.

Cuento infantil para que los niños aprendan a aceptarse

Cuento infantil para que los niños aprendan a quererse

Estrella de Mar estaba enamorada de Pulpo y por eso, empezó a dejarse ver mucho más por ese barrio tropical con intención de conquistar sus tres corazones. Pulpo era bueno, guapo y tenía unos fuertes tentáculos pero, aunque pasaba por su lado continuamente, nunca reparaba en ella. 

Un día Estrella de Mar se puso un vestido de colores precioso que le quedaba muy bien, realmente estaba bella, se lo dijeron todos sus amigos pero, ella no se veía bien y, Pulpo, nadando con sus amigos calamares entre las hiedras ni siquiera la miró.

Otra tarde fue a la peluquería y salió de allí con un peinado de trenzas que gustó mucho a  todos sus amigos. 

— Estás guapísima — dijeron todos a la vez, pero, Estrella de Mar, nunca se veía guapa y, aunque Pulpo pasó jugando a su lado con sus amigos sepias, ni siquiera reparó en ella.

Entonces Estrella de Mar, aconsejada por una caracola, fue a dar clases de canto con una ballena pero, a los pocos días, creyendo que desafinaba mucho y que no cantaba bien, a pesar de los ruegos de su profesora, dejó de asistir a las clases.

Días después aconsejada por un mero empezó a aprender a bailar y, aunque lo pasaba fenomenal en las clases, como era muy vergonzosa y creía que lo hacía muy mal dejó de asistir a las clases de baile.

Por las noches, a la hora de dormir, Estrella de Mar pensaba que Pulpo nunca se iba a fijar en ella y sufría porque, hasta ese momento, no había conquistado ninguno de sus tres corazones y, aunque intentó olvidarse de él con todas sus fuerzas, la realidad es que no podía.

Una mañana Estrella de Mar decidió pedir consejo a la luna, todos decían de ella que era buena, comprensiva y muy inteligente. Esperó impaciente a que llegara la noche y cuando salió, se dirigió a la  orilla para que la pudiera ver bien.

— ¡Eh, luna!— gritó, ¡aquí! ¿Me puedes ayudar?

La luna enseguida vio a Estrella y  contestó:

— Dime Estrella, ¿qué necesitas?

Estrella de Mar le contó entonces lo enamorada que estaba de Pulpo, todo lo que había hecho por conquistar sus tres corazones y lo mal que se sentía con ella misma.

La luna escuchó pacientemente a Estrella de Mar y dijo:

Nunca podrás enamorar a Pulpo mientras no seas capaz de quererte a ti misma. Reflexiona sobre lo que te digo y empieza a cambiar tu actitud.

Estrella de Mar se quedó muy callada y estuvo toda la noche pensando en las palabras de la luna sin poder conciliar el sueño. 

A la mañana siguiente, contó a sus amigos lo que había hablado con la luna y, todos estuvieron de acuerdo con su sabio consejo. 

Estrella de Mar entonces recapacitó seriamente en todo lo sucedido y, empezó a quererse más a ella misma. 

Una mañana amaneció muy contenta y se puso a cantar feliz sin importarle quien escuchaba y, Pulpo que nadaba por allí, de repente, notó que uno de sus corazones latía más deprisa de lo habitual. Y quedó enamorado de su voz.

Otro día Estrella de Mar empezó a bailar dejándose llevar por las olas sin importarle quien miraba y, Pulpo que nadaba por allí, quedó embelesado con sus elegantes movimientos, sintiendo que su segundo corazón latía aceleradamente.

Una tarde Estrella de Mar decidió vestirse muy guapa y hacerse las trenzas que tanto habían gustado a sus amigos y, sucedió que Pulpo al verla quedó prendado de su belleza y, sus tres corazones empezaron a latir acompasadamente. 

Estrella por fin comprendió que para que a uno le quieran, primero debe empezar a quererse a sí mismo. Logró conquistar los tres corazones de Pulpo siendo como era y fueron muy felices.