Padre bueno o buen padre

Más de una vez has escuchado, como yo, la frase de 'madre solo hay una, padre es cualquiera', y seguramente tienes a mano personas que no cambiarían a su padre por ningún otro, como también hay madres que han abandonado a sus hijos o no los han atendido y cuidado como merecen. 

Quizá esta reflexión le sorprenda ya que habitualmente la educación de los hijos siempre estuvo más en los compromisos y responsabilidades de las madres. Los padres estuvieron mucho tiempo ausentes en la educación de los hijos.

Un padre mucho más cerca de los hijos

Padre con hijo

Sin embargo, todo cambia a un ritmo frenético y es que en el fondo el tema de la paternidad es a las mujeres como fichas de un mismo juego en tanto somos hijas, esposas, madres... No está mal entonces que al menos una vez al año nos detengamos a reflexionar sobre el rol paterno. Muchas sabemos de lo encomiable y maravilloso que encierra la palabra Papá. Por eso, y porque pocas veces he visto un texto que atrape con tanta certeza un dilema como el de la paternidad, les 'regalo' las siguientes líneas: ¿Padre bueno o buen padre?

Padres buenos hay muchos; buenos padres, hay pocos. No es difícil ser un padre bueno, en cambio, no hay nada más difícil que ser un buen padre. Un corazón blando basta para ser un padre bueno, pero la voluntad más firme y la cabeza más clara, son todavía poco para hacer un buen padre.

El buen padre dice Sí cuando es Sí y No cuando es No...

El padre bueno sólo sabe decir sí...

El padre bueno hace de su niño un pequeño Dios y acaba en un pequeño demonio. El buen padre no hace ídolos...vive la presencia del Único Dios.

El padre bueno encoge la imaginación del hijo con juguetes del bazar. El buen padre echa a volar la fantasía del hijo dejándole crear un aeroplano con dos maderas viejas...

El padre bueno ayuda la voluntad del hijo ahorrándole esfuerzos y responsabilidades. El buen padre templa el carácter de su hijo llevándolo por el camino del trabajo y del esfuerzo. Y así, el padre bueno llega a viejo decepcionado y tardíamente arrepentido, mientras que el buen padre crece en años respetado, querido y es, a la larga, comprendido.

Rosa Mañas. Redactora de GuiaInfantil.com