Pero muchas veces ocurre que tenemos que cambiar todos nuestros planes a última hora, no sin algún disgustillo de nuestros hijos. La vida con niños es muchas veces imprevisible y por motivos de última hora, pueden verse frustradas nuestras salidas. Hay que decir adiós a asistir al
cumpleaños del amigo, a la excursión a la montaña o al partido con papá hasta otra ocasión en que los hados sean más favorables.
La pasada semana tenÃamos planeado mi marido y yo un estupendo fin de semana con los niños, en los el pronóstico del tiempo auguraba un maravilloso
sol y temperaturas suaves..., pero el viernes noche, mi hijo pequeño empezó a verse afectado por un
virus gastrointestinal. "Bueno, de hoy a mañana, pensé, seguro que se encuentra mejor y tendremos un sábado estupendo". Pues no, me equivocaba. A las pocas horas cayó su hermana y para el domingo yo estaba imposibilitada de moverme cinco metros del cuarto de baño. Asà que lo que se prometÃa como un hermoso fin de semana bajo el sol con la familia, se convirtió en dos dÃas de poner lavadoras de continuo, de molestias estomacales, de
dietas blandas y de descanso forzado en el hogar.
A todos nos ha pasado alguna vez que tenemos que renunciar a los planes de nuestra agenda debido a las inclemencias del tiempo o imprevistos de todo tipo. Pero, por otra parte, tener un fin de semana para hacer cosas en casa es casi una excepción para los que tenemos niños pequeños. Ellos parecen tener siempre una imperiosa necesidad de salir fuera. Saltan por el sofá, se pelean por todo, se cansan o
se aburren, asÃ, hasta que determinamos salir, aún sin ganas de ello.
Actualmente, disponemos de pocos ratos en el dÃa para estar juntos en casa, disfrutando de una buena conversación, de una pelÃcula juntos, de pasar un rato en la cocina, de jugar algún juego de mesa, o de simplemente vaguear en la cama, todos juntos,
sin las prisas de llegar tarde a ninguna parte..., momentos de "aburrimiento" en los que no tengamos nada urgente que hacer, si no simplemente ver las horas pasar, mientras hacemos actividades sencillas y cotidianas. Papá aprovechará para poner el toallero que siempre se cae, mamá en ponerse al dÃa con el
álbum fotográfico familiar, los niños jugarán a aquellos
juegos de mesa que les regalaron por
Navidad con sus padres o inventando cosas o trastadas que hacer. Asà que, como dice el refrán: "Al mal tiempo, buena cara".
Patro Gabaldon. Redactora de GuiaInfantil.com