Logopedia para niños

Prevención y tratamiento de alteraciones del habla y del lenguaje

La logopedia es una especialidad que se dedica al diagnóstico, prevención y tratamiento de alteraciones del habla y del lenguaje. El término logopedia proviene del griego y está compuesto por dos palabras: logos, palabra, y paideia, educación. Por tanto, en conjunto, logopedia quiere decir, educación de la palabra. 

La logopedia es la ciencia que estudia los trastornos de lenguaje y audición en niños y adultos. En los más pequeños es una gran ayuda para que mejoren su comunicación.

El logopeda en la educación de los niños

Logopedia para niños

La logopedia se centra en la reeducación de los trastornos innatos o adquiridos del lenguaje en niños o adultos, comprendiendo tanto los aspectos relativos al lenguaje oral como escrito. La logopedia, por tanto, se dedica al diagnóstico, prevención y tratamiento de las alteraciones del habla y del lenguaje (hablado o escrito, tanto en comprensión como en expresión).

Su actuación se desarrolla en varios entornos: el educativo, el lingüístico, el conductual, el clínico, etc. El patólogo del lenguaje o logopeda es un profesional que:

1. Dispone de un caudal de conocimientos pertinentes a los desórdenes del habla y del lenguaje.
2. Está entrenado en la aplicación de dichos conocimientos a la solución de problemas clínicos.
3. Tiene una autoridad referida a la ayuda de la persona, su paciente, que consiste en comprender y tratar sus problemas de habla y lenguaje.

Y además, el logopeda evalúa posibles dislexias, discalculias (problemas para la adquisición de los conceptos básicos matemáticos y el cálculo) o disgrafías (escritura defectuosa sin causa neurológica o intelectual que lo justifique). En muchas ocasiones, ciertas dificultades escolares como la falta de comprensión lectora está relacionada con alguno de estos factores.

Reeducación de los trastornos del lenguaje en los niños

El logopeda trata los trastornos del desarrollo del lenguaje, de la articulación, de fluidez y de ritmo, del habla, de la audición, trastornos neurológicos, de la voz, del lenguaje lecto-escrito, y de la comunicación asociados a autismo, deficiencia mental, parálisis cerebral, etc.

El lenguaje es materia de preocupación cuando en lugar de facilitar la comunicación, la impide. Ante la situación de un niño que presenta dificultades en el habla, tanto a nivel expresivo como comprensivo, el logopeda ha de tener en cuenta siempre que los problemas del niño tienen o tendrán repercusión en su entorno próximo y, si así ocurre, le será fácil caer en un deterioro peligroso en su desarrollo. Eso quiere decir y subrayar que el entorno familiar y social del niño también debe ser incorporado en la evaluación, en la programación y pronóstico, por lo que se han de tratar los problemas del lenguaje dentro del marco del desarrollo general del niño.

María José Ortí Muñoz
Logopeda
Colaboradora de GuiaInfantil.com