9 formas de decirle a tu hijo que le quieres sin pronunciar palabra

Pequeños gestos o actos que fortalecerán el vínculo entre vosotros

Lidia Nieto
Lidia Nieto Editora Jefe

Quizás hayas oído hablar de 'Los cinco lenguajes del amor', basado en la teoría de Gary D. Chapman, que establece que hay cinco formas diferentes de expresar y aceptar afecto: palabras de afirmación, dones, actos de servicio, contacto físico y el famoso tiempo de calidad. Existen muchas formas de expresar amor. Cada uno empleamos la que más cómodos nos hace sentirnos. ¿Sabías que existen formas de decir te queiro sin pronunciar estas palabras? ¡Toma nota! 

Cómo decirle a tu hijo que le quieres solo con actos y gestos 

9 formas de decirle a tu hijo que le quieres sin pronunciar palabra

Soy de las que piensan que las palabras son importantes, pero también de las que defienden que los actos transmiten mucho más y tienen mayor efecto en la otra persona, sobre todo si se trata de un niño. Y es que a través de nuestras acciones podemos ayudar a nuestro hijo a hacer amigos, construir resiliencia y desarrollar una autoestima real...

Está claro que debemos decirles a nuestros hijos que les amamos, es bueno que lo sepan, pero eso no es suficiente, el amor debe extenderse más allá del lenguaje. La maternidad y la paternidad son una excelente oportunidad para encontrar nuevas formas de amar a alguien todos los días. En sus peores momentos, estás cubierto de caca mientras alguien te está gritando y no puedes saber si realmente está sucediendo porque estás alucinando debido a la severa falta de sueño. Pero, oye, centrémonos en las cosas buenas por un minuto. Estas son algunas de las formas en que un padre o madre puede transmitir amor y cariño a su hijo sin decir explícitamente 'Te amo'.

1. Empatiza con él
La regla número uno para ser un buen padre o una buena madre es cambiar nuestro foco y empezar a ver la vida a través de los ojos de nuestro pequeño. Que su 'drama' (tu hija ha discutido con su mejor amiga y está muy triste) tiene la misma importancia que el tuyo (te toca trabajar este fin de semana). 

Los niños, a veces, están en un constante proceso de aprendizaje y lo que piensan y sienten es real para ellos. Por eso, tienes que conectar con su punto de vista, con sus miedos, sus pasiones y lo que para ellos es realmente importante. Comprenderlos es una forma más de amarlos.

2. Abrázale
Dicen los estudios que el niño necesita doce abrazos al día para ser feliz. ¿Cuántos les das tú a tus hijos? A través del contacto físico, se encuentra consuelo y conectamos con la otra persona. Si tienes la suerte de que tu hijo se deja envolver en tus brazos, ¡aprovéchate! Y si te ocurre como a mí, que salen 'corriendo cuando te adivinan las intenciones', ¡insiste! Al final del día o en un momento que estén tristes, recordarán y apreciarán este momento. Para los más orgullosos y más mayores, un apretón de manos o una palmadita en la espalda puede ser suficiente.

3. Insiste
A veces los padres, y así se los explicamos, hacemos ciertas cosas porque queremos lo mejor para ellos, pero solo el paso del tiempo les hará entenderlo. Hasta que ese momento llegue, nos verán como unos padres 'mandones y controladores'. Y es que nadie, ni a nosotros, nos gustan que nos digan lo que tenemos que hacer ('¡Lávate los dientes antes de acostarte!' o 'No comamos tanto dulce, que luego te dolerá el estómago'). 

4. Establece rituales diarios
En ocasiones son las pequeñas cosas las que muestran a nuestros hijos que los amamos, por ejemplo, jugar con ellos a familias (así es como se refiere mi hija pequeña cuando coloca a los bebés en su habitación para llevarlos al cole o cambiarles el pañal) o contarles un cuento antes de dormirse. Se trata de mini gestos que pueden ser momentos poderosos de intimidad y conexión entre vosotros. 

5. Déjale que haga cosas por sí mismo/a
Tenemos que ayudar a nuestros hijos a encontrar soluciones a sus propios problemas diarios, desde atarse zapatos hasta resolver una discusión con un amigo. Puede resultar difícil y hasta complicado salir de este patrón en el que muchos padres están/estamos metidos, pero la verdad es que brindarles a nuestros hijos las herramientas y la solución a un conflicto es un acto profundo de amor hacia él, porque mostramos fe en su capacidad para hacer frente a las cosas.

6. Ofrécele regalos
¿Que levante la mano a quien no le guste recibir algún presente inesperado un día? Seguramente nadie responda a esta pregunta porque a todos nos gusta sentirnos halagados. Pero si bien regalar puede ser un gesto amoroso (y apreciado), no te preocupes en exceso si no puedes darle a tu hijo todo lo que quiere. Los niños tienen que aprender que pueden querer algo, pero no necesariamente tenerlo.

7. Establece límites
Si hay una palabra que odian los más pequeños de la casa esa es No. 'No puedes jugar al Fornite más de una hora al día', 'No puedes acostarte sin cenar', 'No puedes salir hasta que no hagas los deberes'... Aquí el No, aunque parezca raro, es amor, porque estamos ofreciéndoles nuestra sabiduría de la vida, aunque ellos no lo agradezcan aún.  

8. Haced algo que ambos disfrutéis 
Y aquí aparece uno de los términos que, personalmente, odio: el tiempo de calidad. ¿Alguien me puede explicar de qué se trata? Para mí no son vacaciones, ni nada hacer nada extravagante; para mí el tiempo de calidad es estar haciendo algo que a mis hijas les gusta (por ejemplo montar en bici o hacer manualidades), contagiarme de su pasión por estas actividades y disfrutar en 'petit comité' de ese momento. 

9. Cuida de ti misma/o 
Quizá te sorprenda lo que te voy a decir, pero es bueno que nuestros hijos nos echen de menos. Así que te propongo que busques una actividad que te permita desconectar y renovarte por dentro para seguir dándoles lo mejor de ti y, sobre todo, ese amor que sientes hacia ellos. El cuidado de uno mismo no está reñido con el cuidado de los hijos, ¡que no se te olvide! No es un acto de egoísmo, al contrario, es de responsabilidad y de amor.

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