Quemaduras. Primeros auxilios a los niños

Primeros auxilios en caso de quemaduras en los niños

Las quemaduras son una de las lesiones más comunes entre lactantes y niños, y se producen por una excesiva exposición a una fuente de calor. La exposición prolongada al sol, las llamas, las explosiones, las fricciones, la acción de agentes físicos, químicos o eléctricos y, por escadadura son los agentes más comunes que pueden producir quemaduras en los niños.

El primer paso que se debe realizar ante una quemadura es evaluar la gravedad de la misma para poder actuar adecuadamente. en caso de gravedad se debe acudir urgentemente al centro médico más cercano.

¿Qué debemos evaluar de una quemadura?

Es preciso saber cómo se ha producido, la extensión o superficie de la piel afectada, la localización de la zona quemada y la profundidad de la quemadura.

Quemaduras. Primeros auxilios

- La extensión: se mide con la palma de la mano del afectado. La palma de la mano con los dedos extendidos corresponde a un 1 por ciento.

- La localización. Se considera zona de grave afectación la cara, las manos y los pies, la zona genital, los alrededores de los orificios naturales (boca, nariz, ano, ojos, oído), las articulaciones y zonas de flexión, y las quemaduras que rodeen toda la circunferencia de una parte del cuerpo.

- La profundidad. Se mide en función de las capas de la piel que se vean afectadas.

Primer grado. Son quemaduras superficiales, que se caracterizan por enrojecimiento, inflamación y dolor al contacto. No hay formación de ampollas. Las más comunes son las solares o las procedentes de pequeños accidentes domésticos y suelen curar bien.

Segundo grado. Afectan a la dermis. La piel está en carne viva y se forman ampollas con contenido líquido procedente de los tejidos dañados. Son muy dolorosas. Necesitan cuidados y control sanitario.

Tercer grado. Afecta a todas las capas de la piel e, incluso, al tejido graso, músculos y vasos sanguíneos. Se pierde la sensación de dolor por afectación de los nervios. La piel puede tener una coloración negra (carbonización) o cérea (aspecto de corteza). Requiere atención sanitaria inmediata y control de los signos vitales.

¿Cómo debemos actuar frente a una quemadura?

Quemaduras térmicas, de contacto o por productos químicos. Se debe enfriar la herida cuanto antes con agua fresca y corriente, durante 15 o 20 minutos hasta que el dolor remita. Si la quemadura es pequeña, manténla completamente bajo el agua.

Si la ropa está adherida a la quemadura, no intentes quitársela. Retírale la ropa que no esté pegada a la quemadura cortándola, así como todos los objetos que puedan comprimir y retener calor (anillos, relojes, colgantes o pulseras) si no precisan maniobras complicadas. Cubre la lesión con apósitos mojados (gasas o pañuelos limpios), después de haber enfriado la quemadura. No apliques jabones, ni pomadas, ni ungüentos o remedios caseros. Evita el uso de agua muy fría para refrescar la quemadura y protege al herido con una manta para que no pierda calor corporal hasta que llegue la ayuda médica.

Quemaduras eléctricas. Evita tocar al niño que ha tenido contacto con la electricidad, a menos que esté libre de la corriente eléctrica, porque la electricidad puede viajar a través del cuerpo de la víctima y te electrificará a ti también. Una vez que el niño esté libre de la corriente, es prioritario revisar que no haya obstrucción de aire, y que la sangre circule.

Cuando el niño se haya estabilizado, aplica agua fresca sobre las quemaduras durante 15 minutos. Evita mover al niño y no apliques jabón, ni pomadas, ni remedios caseros sobre sus quemaduras. Después de lavar la quemadura, coloca un apósito mojado sobre ella. Mantén al niño abrigado hasta la llegada de los servicios sanitarios.