Diagnóstico de un niño celíaco

El diagnóstico de un niño celíaco se confirma con una biopsia

Un niño celíaco sin tratar puede presentar apatía (desinterés o decaimiento) con irritabilidad y llanto fácil. Esto, sin embargo, puede desaparecer una vez iniciado el régimen sin gluten. Se ha comprobado recientemente que los celíacos tienen 4 veces más probabilidades de desarrollar hipotiroidismo, 3 veces más de padecer hipertiroidismo y 3,6 veces más de presentar tiroiditis. El único tratamiento a día de hoy para la celiaquía es la total y estricta ausencia de gluten en la dieta.

El diagnóstico de la enfermedad celiaca en los niños está basado en la sospecha clínica a través de los síntomas, en la serología y en la biopsia intestinal. Ninguna de las pruebas por sí sola confirma el diagnóstico de la celaquia o enfermedad celiaca tanto en niños como en adultos.

Pruebas para detectar la celiaquía en los niños

Diagnóstico de la enfermedad celiaca

La serología en niños celíacos consiste en realizar al niño un sencillo análisis de sangre. A través de este examen, se puede medir el nivel de anticuerpos que reaccionan frente al gluten. Las personas que tienen la enfermedad celíaca poseen niveles más altos de lo normal de ciertos anticuerpos en la sangre. Esos anticuerpos son producidos por el sistema inmunológico en respuesta a sustancias como el gluten, que el organismo recibe y detecta como amenazantes. Para hacer esta analítica, el niño debe estar consumiendo gluten. 

Biopsia intestinal para confirmar la enfermedad celiaca

A través de la biopsia, es decir, de la extirpación de una porción diminuta del tejido del intestino delgado, se puede comprobar si existe algún daño en las vellosidades que revisten el canal del intestino. Y si existe algún daño, evaluar el grado alcanzado por la enfermedad. Para hacer la biopsia, el equipo médico usa un tubo delgado y largo, denominado endoscopio, que es introducido a través de la boca y el estómago hasta el intestino delgado. Es molesto, pero no duele. En seguida, se toma una pequeña muestra del tejido, utilizando los instrumentos que se pasan a través del endoscopio.

La mucosa intestinal de un niño celíaco no tratado es diferente a la de un niño sano. Con el microscopio, se observa que las vellosidades están atrofiadas, es decir, aplanadas. Cuando se compara con la mucosa de un individuo normal la diferencia es claramente apreciable. En el celíaco tratado adecuadamente, la mucosa llega a normalizarse resultando indistinguible de la un individuo sano.

Protocolo de las 3 biopsias para los celiacos

En 1969, la ESPGHAN (European Society of Pediatric Gastroenterology, Hepatology And Nutrition) fijó los criterios diagnósticos de enfermedad celíaca, recomendando 3 biopsias intestinales para el diagnóstico de celiaquía:

1. La primera, cuando el niño acude por primera vez con síntomas sospechosos de la enfermedad. Se comprobará que existe una atrofia severa de las vellosidades y se procederá a la supresión del gluten de la dieta.

2. La segunda, cuando el niño lleve al menos dos años con la dieta sin gluten y hayan desaparecido los síntomas. Se comprobará que la supresión del gluten ha conseguido la normalización de las vellosidades. Si ha sido así, el paso siguiente consiste en la reintroducción del gluten para ver si con ello se reproduce la alteración intestinal. Esta reintroducción no debe hacerse antes de los 6 años de edad (se podría dañar el esmalte de la dentición definitiva) ni en la pubertad por que se interferiría en el periodo de crecimiento rápido propio de esta edad.

3. La tercera biopsia trata de confirmar esta recaída. Suele hacerse a los 6 meses de la reintroducción del gluten o antes si reaparecen los síntomas o se producen alteraciones analíticas. Cuanto más prolongado haya sido el periodo de la dieta sin gluten, más suele retrasarse la recaída, de modo que la biopsia a los 6 meses puede ser "normal".

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com