Cómo ayudar a tu hijo adolescente a manejar sus emociones en 6 pasos

En la adolescencia son comunes los cambios emocionales, entre otros

Gabriela Matienzo
Gabriela Matienzo Psicóloga infantil

Adquirir control sobre nuestras emociones y darnos un momento para pensar antes de actuar es un proceso largo, que prácticamente no termina nunca y que vamos aprendiendo desde niños (algunos con más éxito que otros). Teniendo en cuenta la cantidad de cambios que ocurren durante la adolescencia, los padres tenemos el cometido de ayudar a un hijo adolescente a manejar sus emociones. Te damos algunas claves a tener en cuenta.

Enseñar a manejar las emociones a un hijo adolescente

Ayudar a tu hijo adolescente a gestionar sus emociones

Lo cierto es que cuando se trata de trabajar las emociones con niños pequeños, el proceso es mucho más fácil, porque estamos junto a ellos la mayor parte del tiempo y porque tenemos mucho más control sobre todas las cosas que suceden a su alrededor.

Pero cuando nuestros hijos se convierten en adolescentes, empiezan a vivir muchas situaciones por primera vez: empiezan a aprender a conducir un auto, a hacer trámites por sí mismos o a tener, incluso, un primer empleo. El caso es que cada vez estarán más a su aire y no nos tendrán cerca para allanarles el camino. Es verdad que mucho lo tendrán que ir aprendiendo por ellos mismos, pero hay varias cosas que podemos hacer para ayudarlos.

A continuación, describimos algunos consejos para ayudarles a nuestros hijos adolescentes a controlar sus emociones:

1. Ayúdalo a reflexionar

Es importante tener un estrecho vínculo afectivo y una comunicación abierta con nuestro hijo, que le permita saber que puede acercarse a nosotros. A veces solo espera ser escuchado, no necesariamente quiere o necesita que le digamos lo mal que estuvo o que le llenemos de ideas sobre qué hacer. El que se sientan escuchados y acompañados por nosotros sin ser invasivos es muy valioso; podemos suavemente ayudarles a hacer una auto-reflexión sobre alguna mala reacción que hayan podido tener y hacer qué ellos mismos encuentren el camino para resolverlo.

Ejemplo:

Hijo: Tuve una discusión con mi Profesor de Física y me salí de su clase.

Papá: ¿Cómo te hizo sentir eso?/ ¿Crees que hubieras podido manejar mejor las cosas?

2. Anticípate

Cuando deban realizar alguna tarea importante o tengan algún evento familiar ya acordado es importante darles recordatorios y ayudarles a tenerlo presente anotándolo en algún calendario que tengan a la vista: entrega de proyectos, cita con el médico, entrevista de trabajo, etc.

De esta forma evitamos que se sientan ansiosos o tengan algún momento de crisis por haber pasado por alto algo importante.

Ejemplo:

  • El viernes necesito que vuelvas temprano de la escuela porque tu cita con el médico es a las 4:00 pm.
  • No olvides tener listos para el miércoles los documentos que necesitas para tu trámite de reinscripción en el colegio.
  • Recuerda que el fin de semana salimos fuera, por favor no hagas compromisos.

3. Ayúdalo a reconocer y a hablar de sus emociones

Ayudar a nuestros hijos a reconocer cómo se están sintiendo ante ciertas situaciones es una buena manera de ayudarlos a tener un mayor control sobre sus reacciones. Debemos estar atentos ante aquellas señales de que algo les está perturbando:

Ejemplo:

  • Que cancelaran el proyecto en el que participabas seguramente te hizo sentir frustrado. ¿Quieres hablar de eso?
  • ¿Que tu amiga no quisiera acompañarte debe haber sido un poco decepcionante? ¿Cómo te sentiste?

Las emociones en la adolescencia

4. Enséñale a no tomarse las cosas de forma personal

Este es un gran consejo para padres, adolescentes y niños. Muchas de las cosas que nos llegan a enojar o a decepcionar, no han sido realizadas expresamente para hacernos daño, pero muchas veces lo percibimos de esa forma y eso genera en nosotros reacciones mucho más emocionales. Por el contrario, es diferente si entendemos que, aunque estuvo mal y pudimos haber salido perjudicados, no llevaban la intención específica de lastimarnos.

Enseñemos a nuestros hijos a no tomarse todo lo que sucede alrededor de forma personal; sin duda se volverán mucho más objetivos y podrán controlar mejor sus emociones.

5. Predica con el ejemplo

Es imposible que tratemos de enseñar a nuestro hijo adolescente a controlar sus impulsos si nos ve gritando maldiciones cuando alguien nos comete alguna falta de tránsito o cuando nuestra computadora no funciona adecuadamente.

Es indispensable evaluar la forma en que nosotros manejamos nuestras emociones y trabajar en ello, para darles así un buen modelo a seguir.

6. Agradece y refuerza su autocontrol

Cuando observemos que nuestro hijo, logró controlar sus emociones adecuadamente, no dudemos en hacérselo saber. Esto le ayudará a verse como alguien capaz de controlarse y reforzará sus reacciones la próxima vez.

Ejemplo:

  • Gracias por haberte controlado y no caer ante las bromas pesadas de tu primo, a veces puede ser muy pesado.
  • Sé que preferirías estar en tu clase de natación, pero este evento es especial para mí; gracias por acompañarme.

El camino al autocontrol es permanente. Si a nosotros como adultos nos cuesta a veces, debemos tener claro que a un adolescente le significa un reto aún mayor. Ayudémosles a recorrer el camino manteniéndonos cerca.