Paso a paso para crear un diario de emociones con los niños en clase

Qué ocurre cuando una persona no controla ni manifiesta sus emociones

Juan Lucas Onieva López
Juan Lucas Onieva López Docente e investigador

Padres, pero también profesores tienen una misión muy importante en la educación de los niños y, sobre todo, en el modo en que éstos gestionan y expresan sus emociones. Para ayudar a los docentes en esta tarea, quiero hablarte de cómo crear un diario de las emociones, una herramienta educativa a través de la cual los alumnos, de forma creativa, hablarán de lo que sienten y analizarán lo que les pasa con libertad y mucho sentido del humor. ¿Comenzamos? 

Los beneficios de expresar las emociones y los efectos de no hacerlo 

expresar las emociones

Según diferentes investigaciones, existen múltiples beneficios cuando expresamos de forma controlada nuestras emociones:

- Aumento de la autoestima y de la confianza en uno mismo y en los demás

- Se estrechan las relaciones con quienes nos rodean.

- Mejora el rendimiento académico, la convivencia y la motivación.

Si no dominásemos las emociones (como controlar el genio o que nos invada una profunda tristeza), estas podrían tener un efecto desastroso en nosotros y en los demás.

Los especialistas en Educación Emocional recomiendan para el aprendizaje de las emociones en clase evitar la improvisación, que se realice de manera sistemática y continua a través únicamente de fichas, y que se trabaje de forma aislada (solo una sola hora a la semana, por ejemplo).

Para comenzar, es importante tener en cuenta las situaciones que esté viviendo a diario el grupo o clase, o las que se produzcan entre los propios jóvenes. Por ello, es esencial escuchar a los estudiantes, conocer sus intereses, inquietudes y necesidades, de manera que las propuestas didácticas sobre emociones que se vayan a realizar formen parte de la vida presente de todos los componentes de la clase.

Por qué crear un diario de emociones con los niños 

crear un diario de emociones

El principal objetivo de la Educación Emocional es que el alumnado tome conciencia de sí mismo, de lo que sucede a su alrededor y de cómo puede afectar o bien repercutir en los demás. Así, podrá darle sentido a lo que aprende y percibir que lo que siente y le ocurre es escuchado y respetado por otros, y es importante para todos.

En el aprendizaje de las emociones, ya sea en clase o en casa, la elaboración de un diario de las emociones es un excelente recurso a través del cual se pueden volcar ideas, pensamientos y preocupaciones, ayudando al que lo escribe a minimizar el estrés mental, a calmarlo y a meditar sobre lo que ha escrito.

Además de conocerse mejor, los niños y jóvenes aprenderán con él a tener conciencia real de sí mismos y de su entorno, les ayudará a expresarse con libertad y sin miedo a las opiniones de los demás, por lo que sería de vital importancia establecer por adelantado quién va a leer o tener acceso a él, y qué uso se le va a dar más allá de la libre expresión de pensamientos y sentimientos. 

Para la realización de un diario de emociones es recomendable abarcar los siguientes cinco objetivos con diferentes propuestas didácticas:

- Identificar las emociones.

- Hablar de las emociones con detalle.

- Expresar qué sentimientos provoca la música, las representaciones artísticas, etc.

- Crear para cada emoción composiciones musicales o visuales, collages, ilustraciones, escritos, etc.

- Escribir con total libertad en el diario, como medio de expresión de las propias emociones con las que identificarse con uno mismo.

En definitiva, con la creación de este diario se pretende que los estudiantes reconozcan, comprendan, sientan y vivan sus emociones con total naturalidad, que se ayuden de ellas, aprendan a desarrollar mecanismos para enfrentarlas y controlarlas, y eviten hacerse daño a sí mismos o a los demás.

Cómo crear un diario de las emociones en clase

paso a paso en la creación de un diario de emociones

¿Con qué emociones podemos comenzar? A partir de aquellas situaciones que se estén produciendo en aula. Si, por ejemplo, ha habido algún tipo de acoso o ha fallecido el familiar de alguien o uno de los estudiantes ha recibido una buena noticia, podemos proponerles a los alumnos actividades relacionadas con el miedo, la tristeza, o la sorpresa.

Se podría comenzar por las emociones principales para luego continuar con las secundarias: asco, alegría, sorpresa, miedo, ira, tristeza, calma y vergüenza. Una segunda posibilidad es personalizar el diario añadiendo otros temas que desarrollen, por ejemplo, la inteligencia interpersonal o intrapersonal, según lo veamos conveniente.

A continuación, se ofrecen propuestas didácticas y actividades para abarcar los cinco objetivos anteriormente citados:

1. Para que los estudiantes aprendan a identificar las emociones se pueden leer cuentos, ver un cortometraje de dibujos animados o reflexionar sobre diferentes imágenes (cuadros, ilustraciones o esculturas). Quizás se puedan emplear las más explícitas al principio y seguir con otras más complejas.

Otra opción es que los alumnos/as añadan en su diario fotos que hagan ellos mismos o que busquen en internet, con todo tipo de imágenes que se adecúen a cada emoción, para luego realizar algún tipo de actividad, ya sea crear un cuento, una canción, un collage o cualquier otro tipo de representación artística.

Es importante que oralmente o por escrito, de forma individual, por parejas o en grupo, los alumnos/as describan, comenten o justifiquen entre ellos y en su diario las propuestas que hayan hecho de este punto.

2. Para que conozcan y expresen con detalle las emociones, podemos pedirles a los estudiantes que definan por parejas, de forma individual o grupal las emociones para luego, por ejemplo, buscar sinónimos y antónimos de cada una de ellas. Y seguidamente con esa información, escribir adivinanzas, retahílas, refranes, trabalenguas o rimas. También podrían relacionar dichas emociones con circunstancias o situaciones que vivan a diario.

Además, se les puede plantear que relacionen diferentes significados con la emoción correspondiente; o bien crear sopas de letras o crucigramas con conceptos relacionados con cada emoción. A su vez es interesante la realización de pequeños juegos (tipo tabú, juegos de cartas o de mesa) con los que describir o crear situaciones que tengan cierta dificultad, por ejemplo, apoyándose en las emociones secundarias.

3. Emplear los cinco sentidos para asociar una emoción con aquello que percibimos, ya sea de forma, táctil, olfativa, auditiva o visual. Podemos, por ejemplo, vendar los ojos a los estudiantes y que expresen luego qué emociones han sentido al tocar, oler o saborear lo que se ha traído a clase. Se les puede plantear la búsqueda de situaciones reales en las que se evidencien las emociones, ya sea a través de prensa, televisión, internet, el arte, o los videojuegos.

Podemos hacerles reflexionar preguntándoles al visionar u oír la exposición de un compañero: ¿Cuándo me he sentido así? ¿Cómo se han sentido los demás en X situaciones? ¿Quiénes se han sentido como yo y cuándo? 

4. El cuarto es el objetivo más creativo y trataríamos que los estudiantes se expresasen libremente y de forma artística, proponiéndoles elaborar a partir de situaciones y emociones, por ejemplo, un collage o una ilustración a partir de un cuento o un poema que hayan leído y que tratara sobre una emoción.

Otra actividad es crear un vídeo tráiler para cada una de las emociones, sobre un cuento, una canción, o un caligrama o noticias para escribirlas en papel o transmitirlas podcast, reales o ficticias, sobre cada emoción, o realizar dramatizaciones donde se expresen estas a partir de juegos de roles o composiciones visuales (estáticas o en movimiento). Todo ello se incorporaría al diario, donde reflexionarían sobre cada una de las creaciones artísticas, aportando si lo desean una fotografía o imagen como muestra.

5. El diario, como medio de expresión de emociones y pensamientos, debería ser utilizado frecuentemente, sin obligar al alumno a escribir en él, ya que cuando se nos exige hacer algo el nivel de motivación disminuye alarmantemente. Como el objetivo es que aprendan a expresarse libremente e identificarse con consigo mismos, con lo que sienten, y cómo se sienten quienes los rodean en diferentes situaciones, el uso del diario debe ser ya de por sí motivador para ellos. Por lo tanto, habría que incentivarlos y estimularlos a escribir en él como una actividad lúdica e importante y necesaria para todos ellos. 

Cosas a tener en cuenta antes de realizar esta actividad con alumnos en clase

qué no hacer ante un diario de emociones

Cabe destacar que la elaboración de un diario de emociones para clase, que podría crearse tanto de forma individual como grupal, propiciará que los estudiantes aprendan de sí mismos y con los demás a través de la libre expresión.

Si se pretende evaluar este recurso, habría que establecer desde un principio quiénes van a tener acceso a él, y qué aspectos se valorarán. Se podría emplear para ello una lista de cotejo o una rúbrica, con cuyos instrumentos de evaluación se podrían valorar aspectos de tipo formal o estructural, más que del contenido, como la limpieza, el orden, el número de aportaciones, un índice, la extensión, etc...

Para lograr los beneficios comentados al principio del artículo, es indispensable evitar que en el diario se corrijan faltas ortográficas o errores gramaticales, se califique numéricamente, o se evalúe aspectos tan subjetivos como la creatividad o la forma de expresión.

Los estudiantes ya están bastante saturados de exámenes, deberes, y notas, por ello se les debe dejar, sobre todo con la enseñanza de las emociones y a través de un diario, un espacio de libertad para expresarse con sinceridad, creatividad y reflexionando y meditando por escrito (aunque también oralmente), sobre quiénes son, lo que piensan o cómo se sienten a partir de lo que sucede en su interior o a su alrededor.

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