Qué hacemos mal para que tantos adolescentes estén cansados de vivir

La razón de que algunos adolescentes piensen en el suicidio

Patricia Fernández
Patricia Fernández Redactora en Guiainfantil.com

Una reflexión me ha sorprendido esta mañana; no es mía, sino de un juez de menores polémico llamado Emilio Calatayud.

En su artículo anunciaba que por su juzgado pasan cada vez más niños de 14 años a los que tiene que aplicar el protocolo anti suicidios porque han perdido las ganas de vivir, algo que pone los pelos de punta a cualquiera.

¿Cuáles son las razones de que estos niños se sientan decepcionados con la vida apenas han empezado a vivirla? ¿Por qué un niño de 14 años se quiere suicidar?

Por qué han perdido las ganas de vivir los niños de 14 años

Qué hacemos mal para que los adolescentes estén cansados de vivir

Es cierto que la adolescencia cada vez se adelanta más; la rebeldía que nosotros experimentamos a los 16 años ahora se da en los 14, ante esto me surge una pregunta: ¿tienen los niños de 14 años madurez emocional para experimentar la adolescencia?

Recuerdo mis 14 años mejor que lo que hice ayer. Recuerdo mis ganas de conocer gente nueva, de vivir experiencias que desconocía, de sentir el amor, de descubrir el mundo, los sueños de futuro eran lejanos pero tan amplios, tan variados, me sentía tan libre para poder ser quien yo quisiera, que a veces me perdía en ensoñaciones a las que mis padres intentaban poner freno continuamente. “Pon los pies en el suelo” es la frase que me acompañó muchos años, por eso eso me sorprende que los adolescentes de ahora se quieran morir ¿qué es lo que ha pasado?

Emilio Calatayud cree que los padres estamos haciendo algo muy mal y, efectivamente no creo que la culpa se halle en los niños. Es cierto que el desencanto de la sociedad en general va calando poco a poco en el ánimo de los padres y estos, a su vez, se lo transmiten a los hijos. Las inseguridades, los miedos… los padres vivimos una inestabilidad en todos los aspectos que afecta en la educación y valores de los niños.

Pero, también es cierto que ahora, más que nunca, veo a los padres preocupados por la educación de sus hijos; intentan inculcarla de una forma más coherente y más libre, lejos de aquellas dictaduras familiares que les imponían sus propios padres.

Ahora los padres dan explicaciones, e intentan respetar la naturaleza del niño dándoles más libertades, pero en esta búsqueda del respeto absoluto a la voluntad del niño muchos olvidan que los niños necesitan límites, que debemos servirles de referentes, somos sus héroes a los que imitar, y que sus mentes inmaduras no están preparadas para dominar un camino no marcado.

Los niños se encuentran seguros con sus pequeñas acotaciones, para poder romper las normas establecidas, las ataduras y ser rebeldes con causa en la adolescencia.

Algunos psicólogos ven la adolescencia como una ligera enajenación mental provocada por una riada de hormonas sin control, y creen que como tal debería tratarse: con paciencia, comprensión y mil explicaciones, pero también con contundencia.

Sin los límites previos la adolescencia se convertirá en un auténtico calvario, ya que los niños en su ansia por crecer habrán quemado etapas antes de tiempo, habrán experimentado emociones que no les tocaba vivir hasta más allá de la adolescencia, cuando su mente está más preparada para controlarlas.

Según el juez Calatayud, por su juzgado pasan niños con trastornos mentales causados por problemas familiares, por carencias de límites en la infancia, por adiciones a las nuevas tecnologías, e incluso por el consumo de marihuana a edades excesivamente tempranas; pero también aquellos que lo tuvieron todo y ahora les falta motivación para luchar porque se lo dimos todo hecho. 

Sin duda, este es un tema que nos sirven para reflexionar profundamente.