El primer amor adolescente de nuestro hijo

Consejos para ayudar a nuestro hijo en su primer enamoramiento

Gabriela Matienzo
Gabriela Matienzo Psicóloga infantil

Son muchos los temas a los que como padres de hijos que están alcanzando la adolescencia nos enfrentamos; algunos complejos, otros más sencillos, pero todos emocionantes y retadores.

Es la etapa en que vemos a nuestros niñitos convertirse gradualmente en los adultos que serán e ir buscando su lugar en el mundo: los vemos descubrir lo que serán sus pasiones, su vocación, las amistades que se volverán entrañables y por supuesto conocer la magia del amor por primera vez. Hablamos del primer amor adolescente de nuestro hijo: ¿Cómo le afectará? ¿Podemos ayudarle?

El primer amor adolescente de nuestro hijo: ¿cómo le afectará?

El primer amor adolescente

Estos primeros romances adolescentes serán significativos en sus vidas debido a que:

- Constituirán en muchos casos, un marco de referencia para sus futuras relaciones.

- Podrán ayudar o por el contrario afectar su autoestima y la forma en que se ven a sí mismos.

- Podrán significar su primera experiencia sexual y tener impacto en su seguridad, confianza y percepción de lo que la intimidad significa.

- De la intensidad y tipo de relación que vivan dependerá en gran parte su estado de ánimo, su comunicación con nosotros, su forma de relacionarse a nivel social con sus amigos y quizá hasta las actividades que estén o no interesados en realizar entre otras.

Como padres quisiéramos asegurar que este primer amor será algo maravilloso y positivo en sus vidas y evitarles cualquier pesar o mal sabor de boca en caso de que veamos que las cosas no marchan en la dirección correcta; pero, nadie más que ellos, serán quienes tomen las decisiones y experimenten todas las emociones que vengan con ellas.

Cómo ayudar a nuestro hijo con su primer amor en la adolescencia

Sin embargo, hay muchas cosas que podemos hacer desde nuestra posición para estar cerca, apoyarles y demostrarles que cuentan con nosotros:

1. Desde que son pequeños es muy importante, favorecer una buena comunicación con nuestros hijos; hacerles partícipes de nuestras experiencias y nuestras emociones, esperando que ellos puedan hacer lo mismo con nosotros. No debemos esperar a que sean unos jóvenes para intentar que entonces por arte de magia nos platiquen con detalle las experiencias de sus primeros amores.

2. Hablar con ellos acerca de lo que una relación amorosa debe significar en términos de satisfacción y bienestar, y, por el contrario, lo que no debe ser en términos de   violencia, física, verbal o psicológica, así como las formas de responder en caso de enfrentar alguna de ellas.

3. Predicar con el ejemplo. Si nos relacionamos como pareja de forma agresiva y violenta, a pesar de que les tratemos de enseñar qué buscar en una pareja, será mucho más fácil que sigan nuestro ejemplo más que nuestras palabras.

4. Fijar reglas. Cuando nuestros hijos empiezan una relación, es conveniente establecer días y horarios de visitas y salidas, así como cualquier otra regla que consideremos relevante para evitar futuros conflictos.

5. No emitir juicios frente a ellos. Debemos ser cuidadosos de la forma en que nos expresamos de la pareja de nuestro hijo; aun en el caso de que haya detalles que no nos parecen del todo aceptables. Es mejor intentar hacérselos notar sutilmente o preguntarles directamente a ellos como se sintieron ante cierta situación.

6. No subestimar sus sentimientos y sus emociones. Debemos recordar que en esta etapa los jóvenes viven todo con mucha intensidad, más tratándose del primer amor. Nunca subestimemos su entusiasmo o su tristeza por un amor, ni les soltemos frases como “no es para tanto “o “no sé por qué te pones así”; mejor podríamos decir, “me imagino que debe ser difícil, pero en algún momento pasará y sabes que siempre podrás contar conmigo”.

7. No prohibir tajantemente y sin suficientes bases una relación. Sabemos que lo prohibido es lo que más se desea. Ser arbitrarios para prohibirles salir con determinada persona, sin las bases suficientes, solo generará en ellos sentimientos negativos, resentimiento y posiblemente les acercará más. Tratemos de no ser tajantes con una prohibición de relación con nuestros hijos a excepción de que haya factores graves ocurriendo. En su lugar ayudémosles a descubrir el tipo de efectos que está teniendo esa relación en sus vidas de forma cercana, esperando que puedan tomar la mejor decisión.

8. Dejarles saber que siempre estaremos para apoyarles y orientarles cuando nos necesiten. A veces pensamos que lo saben, pero no está de más dejarles saber que cuentan con nosotros y con nuestros consejos siempre.