El reloj, el peor enemigo de la lactancia materna

Señales que indican que el bebé tiene hambre y quiere tomar leche materna

Meybol Lorena Ramírez

Si has dado el pecho o conoces gente que lo ha hecho en tu presencia, seguramente alguna vez habrás escuchado frases como 'Dale 15 minutos de cada teta', 'Ponle al pecho cada 3 horas' o 'No le toca todavía, hace 30 minutos que comió'. Todas estas frases han dado la vuelta al mundo, siendo motivo de tanta polémica y discusión por desconocimiento y falta de manejo en relación al tema de amamantar a un bebé, porque el reloj es el peor enemigo de la lactancia materna.

Si estás con la lactancia materna, olvídate del reloj

 reloj lactancia materna

La leche materna es un alimento único e irremplazable. Su composición cuenta con una cantidad enorme de vitaminas, minerales, oligoelementos, hormonas y muchas sustancias que permiten el desarrollo y crecimiento adecuado de tu hijo, tanto así que aún en estado de desnutrición tu leche sigue siendo nutritiva.

Su producción depende única y exclusivamente de la demanda que el pequeño haga de la misma, es decir, tu producción va a estar regulada por la succión de tu hijo, por lo tanto, a mayor succión y demanda, ¡mayor producción!

Partiendo de este punto, es importante que sepas que NO se necesitan horarios en la lactancia materna, vamos que reloj con lactancia materna no van de la mano. De hecho, tu producción de leche puede verse afectada si estableces un horario y estás pendiente de que pasadas cuatro horas debes poner al niño al pecho o que el pequeño no puedes estar más de 15 minutos en cada seno. Debes tener claro que no eres un 'almacén de leche', sino que eres una mujer que 'fabrica leche' de acuerdo a la demanda de tu hijo.

Es bien conocido en las diferentes literaturas y estudios en relación con la lactancia que no debes regirte por un horario, la alimentación tanto a pecho como con fórmula infantil debe ser a libre demanda, de acuerdo a las necesidades de tu bebé.

Debe ofrecerse cada vez que el niño quiera y cuanto tiempo él desee estar pegado al pecho; si el niño ha mamado y en 20 minutos quiere pegarse al pecho de nuevo, pues déjalo, porque es totalmente normal; no es que se haya quedado con hambre, lo que sucede es que la leche materna tiene proteínas que son sumamente pequeñas, están fragmentadas, listas para ser utilizadas adecuadamente, lo que hace que el organismo no tenga que realizar mayor esfuerzo para poder digerirlas y aprovecharlas.

Al estar pequeñas, se vacían rápidamente de su tubo digestivo y pide más a menudo, con mayor frecuencia, pero de que le alimenta, ¡no hay duda alguna! Es cierto que cuanto más pequeño es el niño, más frecuentemente pedirá el pecho, pero a medida que va creciendo y pasando los meses, las tomas se harán más espaciadas.

Señales que indican que el bebé tiene hambre

dar el pecho hambre del niño

Cada bebé establece su propio ritmo de acuerdo a la demanda, lo importante es un vaciamiento adecuado del pecho para que pueda obtener los ácidos grasos del final de la mamada, que es lo que más le aportará energía y es necesario para que pueda aumentar de manera adecuada su peso y su talla.

Hay señales que te pueden orientar para saber si tu hijo tiene hambre como por ejemplo: se lleva la mano a la boca y se la chupa, se mueve constantemente buscando tu pecho, movimientos en los labios tipo succión.  El llanto, por ejemplo, es un signo tardío de hambre y cuando se desencadena normalmente el bebé ya ha manifestado otros signos de hambre, por lo tanto es importante que aprendas a diferenciar el llanto de tu bebé y no pensar que cada vez que llora lo hace porque tenga hambre sino que también puede obedecer a otras causas (calor, frío, pañal sucio, dolor, etc).

La lactancia materna es un capítulo aparte, hace falta que no solamente el personal sanitario se instruya más sino que también las madres se preparen con tiempo. Solo así se derribarán tantos mitos y se dejará que tanto la madre como el niño desarrollen su propio ritmo y se dejen llevar por su instinto…

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