Lactancia materna y calor: amamantar al bebé en verano

Consejos para amamantar al bebé en los meses de más calor

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

La lactancia materna es, sin lugar a dudas, la mejor forma de alimentación para el recién nacido, ya que es la manera que la naturaleza ha establecido para que los mamíferos alimenten a sus crías hasta que están preparadas para comer otros alimentos. Sin embargo, a muchas madres les surge la duda si ofrecer al bebé algún otro líquido sobre todo en los meses de calor. Sigue estos consejos para amamantar al bebé en verano. Cómo gestionar la lactancia materna y el calor.

Soluciones para amamantar al bebé en verano

Lactancia en los meses de calor

La Organización Mundial de la Salud recomienda que la lactancia materna se mantenga en exclusiva durante los primeros 6 meses de vida y que después, combinada con otros alimentos, se continúe al menos hasta los 2 años de vida.

Cuando hablamos de lactancia en exclusiva significa que no se ofrece absolutamente nada al bebé que no sea leche materna, no se ofrece agua, ni infusiones, ni zumo de naranja cuando esta estreñido: solo leche materna. Sin embargo, es fácil que esto se convierta en algo contradictorio o difícil de argumentar cuando llega el verano y sus altas temperaturas. ¿Qué hacemos entonces? ¿He de cambiar la manera de amamantar a mi bebé cuando llega el calor?

La respuesta es contundente: NO. La lactancia materna debe seguir siendo exclusiva con las altas temperaturas. Siguiendo estos fáciles consejos, no tendrás problema para calmar la sed de tu bebé:

Hidratación: La madre debe mantenerse hidratada –bebiendo agua, comiendo ensaladas o tomando frutas ricas en agua como sandia, melón, fresas…), no porque vaya a afectar a su producción de leche o a la calidad de la misma, sino por su propia salud. La leche materna no se ve influenciada por la deshidratación de la madre hasta que ésta es muy evidente –cercana o incluso superior al 10%, punto en el cual la salud materna se ve seriamente comprometida- la producción de leche se mantiene estable.

Alerta: La madre debe estar alerta ante los signos tempranos de hambre/sed del bebé, para prevenir la deshidratación. Si esperamos demasiado, es decir, si no ofrecemos el pecho al bebé hasta que ya está llorando, estamos escuchando signos tardíos de su hambre/sed, y fácilmente estará alcanzando un porcentaje de deshidratación indeseable en un bebé.

Respeto: Debe respetarse al 100% la demanda del bebé. Si bien respetar su demanda es algo deseable en todo momento, cuando el calor aprieta lo es aún más, ya que es la leche materna la que va a cubrir sus necesidades de agua y por tanto la que va a prevenir la deshidratación del bebé.

No forzar: Las tomas del bebé cuando hace calor se convierten en más cortas y más frecuentes. La leche materna varía su composición durante la toma, siendo más acuosa al principio, para satisfacer la ser del bebé, y más grasa al final, para saciarlo. Si el bebé es capaz de regular la duración y la frecuencia de sus tomas, es capaz de obtener tanto el agua como los nutrientes que necesita para satisfacer todas sus necesidades.