Cómo lidiar con un hijo adolescente

Hijos adolescentes: cómo afrontar su educación

Cuando somos padres, sabemos que no va a ser tarea fácil, y en cada etapa del desarrollo de nuestros hijos nos enfrentaremos a retos diferentes, (la edad del no, la del "por qué", las rabietas...) y la adolescencia puede que sea la más complicada de todas porque es una etapa en la que en los chavales se producen multitud de cambios a nivel físico, emocional, personal, social, que son difíciles de  manejar por parte de los padres pero también para ellos. ¿Cómo podemos los padres lidiar con un hijo adolescente?

Cambios en la adolescencia

Cómo educar a un hijo adolescente

Pero esto no significa que sea una etapa mala ni la peor, aunque muchas veces se piensa en la adolescencia con una visión negativa, nada más lejos de la verdad...hay que pensar en la adolescencia como una etapa vital en la que los chavales empiezan a convertirse en los adultos que van a ser en el futuro. 

Es verdad que todo cambia, y que lo valía con el niño de 11 años no vale con el chaval de 14 o 15 años. Es importante entender en primer lugar los cambios que se producen en esta edad y cómo influyen en nuestros hijos:

- Cambios físicos que les obligan a rehacer la imagen de sí mismos.

- Cambios en las relaciones con adultos e iguales.

- Cambios en su manera de pensar y relacionarse con el mundo.

- Cambios en nuestra relación con ellos.

Cómo afrontar la educación de un hijo adolescente

- Los adolescentes se comunican menos con los adultos, ya que ahora su punto de referencia son sus amigos y mientras que antes nos contaban sus preocupaciones y sus cosas ahora se vuelven más herméticos. Ese cambio en la comunicación padres- hijos es algo que a los padres suele preocuparles, (mi hijo ya no me cuenta nada, ¿le pasará algo?). Debemos entender que esto es un cambio normal. Los adolescentes reclaman mayor independencia e intimidad, y esto forma parte de eso. No debemos preocuparnos, y debemos mostrar a los hijos que confiamos en ellos y que estamos para lo que necesiten. Cuando se abran y nos cuenten algo, debemos mostrar interés y no lanzarnos a criticar o a juzgar. Nuestro hijo se abre para contarnos algo, y debemos escucharle, orientarle y comprenderle. Es fundamental establecer una buena comunicación con nuestros hijos en cualquier edad, pero en la adolescencia, aunque más difícil, debemos tratar de mantenerlo.

- Otro punto importante son las discusiones con ellos. Es una época en la que discutimos más, están más "rebeldes", contestones...Al igual que hacíamos con las rabietas cuando tenía tres años...debemos elegir nuestras batallas...Ignorar muchas veces sus comentarios o contestaciones y no entrar a discutir con ellos más que por cosas realmente importantes. Y dejar claros los límites y las normas en casa, y sobre todo, las consecuencias de no cumplirlas, (si te digo que recojas tu cuarto y no lo haces, no discuto contigo, simplemente te aplico la consecuencia, por ejemplo, no usarás el móvil por la tarde).

- En las normas en casa, es una edad en la que son necesarios ajustes y reestructuraciones. Darle más libertad de horarios para salir con sus amigos, pero también más responsabilidades y autonomía en casa. Si cumple con sus tareas, ( estudiar, colaborar, hacerse cargo de sus tareas en casa, cumplir con los horarios...) podemos premiarle con salir media hora más con los amigos, por ejemplo. En cuanto a los horarios y salidas de nuestros hijos, debemos fijar horarios razonables y siempre los que a nosotros como padres nos parezcan según su edad. Podemos negociar pero siempre sabiendo nuestro hijo, que la libertad y la confianza hay que ganársela y mantenerla.

- Es importante confiar en nuestro hijo. Muchas veces ocurre, que debido a ese hermetismo y menos comunicación, los padres nos vemos tentados a invadir su intimidad, (móvil, ordenador...) y saber qué pasa con su vida. Si detectamos  señales de alarma de que nuestro hijo podría tener problemas, primero deberemos hablar con él, y en caso de que no nos diga nada, y realmente creamos que algo pasa, (acoso, problemas de consumo de sustancias, peleas...) entonces y sólo entonces podremos plantearnos invadir su intimidad.  El cuarto de un adolescente, (sus libros, su ordenador, su móvil) es su santuario, y debe ser algo completamente privado. Por esto es importante que confiemos en nuestro hijo y se lo demostremos, pero, si se rompe la confianza, debemos dejar claras cuáles son las consecuencias.

La adolescencia es una edad compleja y de muchos cambios, debemos tener paciencia y pensar que es difícil para nosotros y para ellos, pero que es una edad que al final pasa y veremos cómo nuestros hijos crecen y ¡se convierten en adultos responsables y con cabeza! Y si tenemos problemas importantes de conducta y comportamiento, siempre podemos acudir a los expertos, que nos ayudarán y nos guiarán en el proceso.