Padres con falta de firmeza a la hora de educar a sus hijos

Consecuencias de la falta de normas y límites en la educación

Nos equivocamos al pensar que la firmeza no resulta útil ni beneficiosa para el niño. Las investigaciones científicas realizadas hasta la fecha afirman que la disciplina es necesaria si queremos que nuestros hijos se sientan seguros y felices. 

Parece contradictorio pero, es así. Es normal que a priori pensemos que un niño es más feliz cuando no tiene normas ni límites a los que atenerse pero lo que ocurre es justo lo contrario. Esto es lo que ocurre cuando a los padres les falta firmeza a la hora de educar a sus hijos.

La disciplina y firmeza a la hora de educar a los hijos

Falta de firmeza a la hora de educar a los hijos

Los niños en cuyos hogares existe una disciplina clara, coherente y constante, se sienten cómodos y seguros. Esto les produce una gran tranquilidad al comprender que los adultos de su entorno tienen el control ya que ellos no están en condiciones para hacerlo y automáticamente se relajan. 

Son cinco los ingredientes fundamentales para lograr educar a nuestro hijos con éxito:

- Cariño.

- Paciencia.

- Firmeza.

- Fuerza de voluntad.

- Sentido del humor

La firmeza es necesaria, por supuesto, pero no es suficiente. Es importante que empleemos en la educación de nuestros hijos la misma dosis de firmeza que de cariño. Además, debemos entrenar nuestra paciencia y fuerza de voluntad para no caer ante sus exigencias por ser el camino más fácil. 

Mostrarse firme y ser congruente con ello no es fácil y quizás no sea la opción más cómoda pero, en cambio, es lo más recomendable. 

Por ejemplo, si nuestro hijo nos pide por la noche que le dejemos jugar 30 minutos al videojuego de la Tablet, lo más fácil y como para todos es decirle que sí para que continúe jugando, no se enfade, no “monte una escena” y no altere el clima familiar. 

Pero, si existe una norma clara y bien definida sobre el tiempo de uso de la Tablet, debemos mostrarnos firmes ante dicha norma ya que si no el niño aprenderá a funcionar según se le antoje en cada momento haciendo caso omiso a las normas impuestas. Y, como es de esperar, esto no beneficia al niño en absoluto. 

Por último, es fundamental hacer uso del sentido del humor, esto funciona fenomenal con los niños y tiene muy buenos resultados. Recurrir al sentido del humor ayuda a que la relación con nuestro hijo no se deteriore al evitar discutir por cosas innecesarias. Pero haciendo uso del humor podemos hacerles ver que no se van a salir con la suya. 

¿Qué podemos hacer para actuar con firmeza con los hijos?

- Hacer saber al niño qué se espera de él e indicarle cómo puede cumplir con ello.

- Definir con claridad las conductas permitidas y las conductas no tolerables.

- Definir cuáles van a ser las consecuencias de sus acciones.

- Actuar como un equipo evitando desautorizar a la otra parte.

- Ser constantes y consecuente con las medidas disciplinarias tomadas.

- No perder el control, no gritar, no pegar, no chantajear, no amenazar. No se es más firme por hacer este tipo de conductas.

- Mostrarse firme ante las exigencias tiranas del niño, no ceder y no negociar con el niño cuando su conducta es inadmisible.

- Potenciar una relación de respeto mutuo.

- Ser justos e intentar que las consecuencias sean proporcionadas a la conducta inadecuada del niño.  

Lo más adecuado es tratar a nuestros hijos con calidez y con firmeza. Es muy recomendable favorecer una correcta comunicación con nuestros hijos promoviendo el uso del diálogo para resolver conflictos o alcanzar consensos. Y, sobre todo, ser comprensivos y afectuosos con ellos.