Tipos de custodia compartida de los niños

En qué consiste la custodia compartida de los niños

Lo primero que hay que tener en cuenta es que, en la actualidad, la custodia compartida suele ser una medida excepcional y no la habitual; esto quiere decir que, normalmente, la custodia de los hijos de manera tradicional se le venía dando a la madre en un 80% de los casos de divorcio.

Tan solo en el 8% de los casos el padre solicita la custodia compartida, aunque en los últimos años esta es una tendencia que va en alza. Existen varios tipos de custodia compartida de los niños, te contamos cuáles.

La custodia compartida de los niños

En qué consiste la custodia compartida de los hijos

Para que se de una custodia compartida, los padres deben de solicitarlo de mutuo acuerdo, sino es así, será el juez el que decida en base a unos baremos que contamos en este artículo.

No hay que confundir custodia con patria potestad, ya que la primera se refiere a quién se encargará del cuidado habitual de los hijos, que puede ser:

- en exclusiva de uno solo de los padres

- compartida

- de un tercero, en el caso de que los padres no puedan encargarse del menor

Sin embargo, la patria potestad es ineludible por parte de los dos, ya que alude al conjunto de derechos y deberes que los padres tienen con sus hijos, como su protección, cuidado y desarrollo.

Estos tipos de custodia, se regulan de la misma manera, ya sea en el caso de matrimonio, como el de pareja de hecho, y sus fórmulas de aplicación pueden ser diversas, ya que se aplican a cada caso en particular en relación a los menores.

Por supuesto, hay requisitos indispensables para que este tipo de custodia se de:

- Que los domicilios estén cercanos.

- Que las pautas educativas de los padres sean similares.

- La disponibilidad de los padres.

- Que el hijo no sea menor de 7 años.

- El cumplimiento por parte de los padres de sus deberes en relación a sus hijos.

El hecho de que la custodia sea conjunta, no significa que uno de los progenitores pueda adoptar ciertas decisiones unilateralmente, como son el cambio de residencia del menor alejándole de su entorno habitual, el cambio del centro escolar, o las relativas a la educación religiosa.

En cuanto a la fórmula de aplicación de la custodia compartida, puede ser bien semana, mensual, trimestral e incluso, anual, ya que la ley no establece plazos específicos, ni tampoco regula el uso de la vivienda habitual; sino que deben ser las partes las que decidan, en el caso de que haya común acuerdo, o bien el propio juez, en un divorcio contencioso, aunque siempre en favor del menor.

Saber cuál es la mejor opción no es fácil, y dependerá de las características de cada núcleo familiar. En ocasiones no son los niños los que cambian de casa sino que son los progenitores los que se turnan para que los hijos sigan viviendo en el hogar familiar y sufran los menores cambios posibles, aunque es algo poco común ya que es difícil de llevar a la práctica.

Aunque hay que procurar no desestabilizar a los menores, lo cierto es que también hay que hacerles entender, en la medida de su edad, que la situación ha cambiado, y cada uno debe ir elaborando su duelo personal.