Qué son los disyuntores en los dientes de los niños

Cuándo debemos poner disyuntores a los niños

Patricia Fernández

En el momento que tu hijo comienza las visitas al odontólogo creo que a todos se nos pasa por la cabeza si llevará o no llevará tu hijo aparatos en los dientes. Ten en cuenta que en la gran mayoría de los casos, la respuesta es sí. 

Existen multitud de aparatos removibles o fijos, internos o externos, más visibles o menos visibles, que tu hijo puede tener la necesidad de usar para corregir un determinado tipo de problema de mordida.

Te contamos qué son los disyuntores en los dientes de los niños.

Cuándo debemos poner disyuntores en los dientes a los niños

Qué son los disyuntores en los dientes de los niños

Los problemas de mordida y las malposiciones dentarias son algo muy común y con muchas causas o desencadenantes, siendo el principal la genética.

Por todo ello en tus visitas periódicas iremos evaluando el crecimiento de los maxilares de tu hijo y, en caso de que este no sea el correcto, cómo es en el caso del hipodesarrollo del maxilar, se usaría un disyuntor acoplado a los molares, con un dispositivo en el paladar, el cual activaríamos gradualmente y que sirve para moldear la forma del paladar.

La edad ideal para colocar este tipo de aparatología es antes del cierre u osificación de la sutura palatina que une las dos mitades del paladar, ya que después del completo desarrollo de esta sería inútil y la única opción sería la cirugía.

Entre los 5 y los 7 años sería el momento de fijar este aparato en el paladar y expandir así la arcada superior.

A los 3 meses ya se pueden ver avances en el claro ejemplo de la separación de los incisivos centrales superiores. 

Con el disyuntor conseguimos abrir espacio suficiente para evitar el apiñamiento dental, pero en ocasiones es necesario colocar también brackets para actuar sobre malposiciones unitarias propias de cada diente.

Todas esta aparatología fija y removible nos ayudan a conseguir una correcta oclusión, es decir, una mordida correcta, lo cual implica múltiples beneficios a parte de la estética, facilita la higiene, lo cual disminuye el riesgo de caries, mejora la masticación y la deglución, haciendo más fáciles las digestiones, disminuye el riesgo de padecer periodontitis, lo que antes se llamaba ¨piorrea¨o enfermedad de las encías y también impide que los dientes se desgasten de manera no uniforme, lo que ahorra problemas en la articulación mandibular, así como muchos otros. 

Autor: Marta Navarro. Odontólogo infantil