De vaca, vacuna: una historia real para tus hijos

¿Sabías qué la palabra Vacuna deriva de la palavra vaca?

La palabra vacuna deriva del término vaca. La historia nos desvela una anécdota curiosa en torno al descubrimiento de las vacunas. Hace mucho tiempo, en el año 1796, un estudiante de medicina inglés, Edward Jenner, observó que las mujeres encargadas de ordeñar la leche de las vacas enfermas de viruela no contraían la enfermedad, pero presentaban en las manos unas lesiones parecidas a las que tenían algunas vacas en las ubres.

Cuento sobre las vacunas. De vaca, vacuna

De donde proviene la palabra Vacuna

En realidad, estas lesiones estaban producidas por el virus de la viruela de las vacas, un virus menos agresivo, que hacía que las ordeñadoras produjeran defensas contra la enfermedad y, por tanto, no contrajeran la auténtica viruela. Así, el 14 de mayo de 1796, Jenner extrajo pus de una de las lesiones de la mano de una ordeñadora, que había contraído la viruela de su vaca lechera, y se lo inoculó a James Phipps, un niño de 8 años, que se convirtió en el primer niño vacunado.

Y así nacieron las vacunas

Así se dio el primer paso en la historia de las vacunas. Gracias a ellas, se ha eliminado la viruela en todo el mundo y Europa está a punto de declararse también territorio libre de poliomelitis. En Guiainfantil.com podemos consultar el calendario de vacunación infantil actualizado, en el sigue el mantenimiento de la pauta de vacunación frente a difteria, tétanos, tosferina, Haemophilus influenzae tipo b y poliomielitis con vacunas hexavalentes, que también llevan incluido el componente de la hepatitis B.

La infección por neumococo es la principal causa de enfermedades infecciosas y de mortalidad en niños. Esta vacuna presenta la ventaja de que puede administrarse a niños más mayores, que aunque no presentan tanto riesgo de meningitis, si tienen otras enfermedades muy prevalentes como la otitis y la neumonía. Esta vacuna está indicada en todos los niños desde las 6 semanas hasta los 5 años y el esquema de administración es de 3 dosis desde las 6 semanas hasta los 6 meses, separadas por un intervalo mínimo de 1 mes, y una dosis de refuerzo entre los 11 y los 15 meses.

Los expertos recuerdan que el gasto por enfermedad siempre es superior al coste de la vacuna y pretenden que el presupuesto de Sanidad se dirija a financiar la única vía de protección de las enfermedades, que son las vacunas. Y es que aunque a muchos padres nos da mucho coraje empezar a pinchar a nuestro bebé nada más nacer, pues la primera vacuna de la hepatitis B se le administra al recién nacido a las pocas horas de vida, en el hospital, reconozco que el desarrollo de las vacunas es una de las medidas más eficaces, desde el punto de vista de la medicina preventiva, destinadas a evitar el padecimiento de una enfermedad grave, cuyas secuelas pueden marcar la calidad de vida del paciente para siempre.

Marisol Nuevo. Redactora