Lo que nadie te cuenta del primer día como mamá

Qué emociones vive una madre las primeras horas tras el parto

Fabiola Hernández Pérez, Periodista y editora
En este artículo
  1. Tu primer día como mamá (y lo que nadie te cuenta de esas 24 horas)
  2. La maternidad NO es como en las películas. La verdadera felicidad
  3. Hablemos del postparto - Cuando el cansancio se vuelve brutal
  4. Cuando nace tu bebé nace una nueva versión de ti: ya eres mamá

De repente le ves. Después de nueve meses de espera, de incertidumbres y miedos. De sensaciones que jamás antes habías vivido. Y por fin le tienes en brazos. ¡Ya eres mamá! Tu primera vez, como todas las primeras veces, te hace llorar, emocionarte... y dudar, sí, dudar. Y esa sensación extraña de felicidad y temor se adueña de ti irremediablemente. Pero, ¿cómo son las primeras 24 horas de una nueva madre? Aquí, lo que nadie te cuenta del primer día como mamá.

Tu primer día como mamá (y lo que nadie te cuenta de esas 24 horas)

El primer día como mamá

El primer día como madre suele imaginarse como una escena perfecta: tú sonriendo sin parar, el bebé plácidamente dormido en brazos, flores en tu habitación y una paz absoluta. Pero la realidad casi nunca llega así, en ese orden. Las primeras 24 horas después de convertirte en mamá son de todo: intensas, conmovedoras, agotadoras y profundamente transformadoras.

Te lo cuento desde mi experiencia y lo sé muy bien porque soy mamá de dos hijos, una de 14 y otro de 10 años, y aunque ya ha pasado tiempo, todavía recuerdo como si fuera ayer esa mezcla de amor inmenso y cansancio total que se siente en ese momento. Por diversas razones médicas, no los vi nacer, sino hasta después los tuve en mis brazos y sí, todos los sentimientos se mezclaron.

Hay cosas hermosas que se viven al momento, sí. Pero también hay infinidad de dudas, lágrimas, un dolor físico tremendo (en mi caso, por las cesáreas), mucho miedo y una sensación extraña de 'ya nada volverá a ser igual', pero eso no significa que lo estés haciendo mal. Al contrario. Significa que acabas de cruzar una puerta enorme de la que nadie sale igual en el primer día como mamá.

Cuando vi a mi hija dormidita y me la pusieron en los brazos tuve genuinamente esa sensación de '¿y ahora qué?', además de mucho miedo (era mi primer bebé) y esa intriga por saber si sería una buena madre. De mi hijo fue un poco diferente porque ya tienes idea a lo que vas, pero no dejas de anteponer tu bienestar por el de ese diminuto ser que ahora depende por completo de ti.

La maternidad NO es como en las películas. La verdadera felicidad

Cómo es la verdadera maternidad

Casi todas las mujeres creen que en cuanto ven a su bebé sentirán una felicidad inmediata, explosiva y de irrefrenable amor. No diremos que no sucede así, pero muchas otras veces no. Y esto casi nadie lo dice en voz alta porque ¡cómo NO vas a querer a tu bebé desde el primer minuto! Pero sí, sí pasa y mucho más seguido de lo que te imaginas. No siempre es que sientas amor instantáneo.

Incluso puede que lo primero que sientas sea sorpresa, alivio, cansancio y hasta desconcierto, insisto, es una mezcla de TODOS los sentimientos, tantos que no prevalece ese amor inconmensurable del que todo mundo habla. Después de horas de labor de parto, la recuperación de una cesárea o una noche sin dormir, tu cuerpo y mente están todavía procesando muchísimo al mismo tiempo.

Y justo por eso es que se romantiza todo este proceso. Yo recuerdo mirar a mis hijos recién nacidos y pensar: 'No puedo creer que ya estén aquí', que esos seres que se estiraban muy a gusto eran los mismos que habitaban mi vientre hasta hace pocas horas. Había ternura, claro, pero también demasiada incredulidad. Como si mi corazón quisiera correr pero mi cabeza fuera más lenta.

Ahí entendí, que no todo es felicidad y que esa maternidad ideal no siempre existe porque empiezas a llorar sin saber el motivo, sentirte sensible, vulnerable y abrumada. Las hormonas cambian de golpe, el cuerpo está agotado y acaba de vivir uno de los eventos más intensos, así que la expectativa de 'serás feliz a cada segundo', se cambia por la realidad de 'serás feliz, pero también humana'.

Hablemos del postparto - Cuando el cansancio se vuelve brutal

Cansancio en el postparto

Hay una imagen muy repetida de madres recién paridas peinadas, maquilladas, descansadas y listas para recibir visitas. Ojalá. La realidad es que muchas veces una está agotada a niveles desconocidos. En mi caso, por la cirugía, me costaba muchísimo moverme y siempre la recuperación es más lenta. Sin embargo, en el  parto vaginal puede haber dolor, inflamación, puntos y otras dificultades.

A eso súmale que han pasado varias horas, te da una hambre atroz, traes adrenalina acumulada y cero descanso profundo. Recuerdo que con mi primera hija lejos de descansar, empecé a familiarizarme con ella, con los intentos de lactancia, la cambiada de pañales y las visitas, porque aunque mi cuerpo quería dormir, mi corazón quería mirar a mi bebé a cada segundo.

Lo que nadie te cuenta es que puedes sentirte feliz y destruida al mismo tiempo, y eso no cambia el hecho de que tuviste expectativas altas, pero la realidad fue muy distinta. Aquí, las más comunes:

Expectativa vs. realidad sobre la maternidad

Cuando nace tu bebé nace una nueva versión de ti: ya eres mamá

Tu nuevo rol como mamá

Mención aparte merece contar que lo más profundo del primer día como mamá no siempre es lo que pasa afuera, sino lo que pasa dentro de ti. Porque no solo ha nacido tu bebé: ha nacido una nueva mamá. De pronto ya no eres la misma mujer que entró al hospital, es decir, sigues siendo tú, pero algo cambió. Hay una nueva manera de mirar el tiempo, el futuro y el amor.

Con mis dos hijos sentí algo parecido: una inexplicable mezcla entre fragilidad y fortaleza. Fragilidad porque todo me conmovía, hasta lloraba porque volaba la mosca, y la fortaleza porque entendí que haría hasta lo imposible por ellos. Y sí, esa contradicción acompaña para siempre a la maternidad. Por otro lado, Lo que nadie te cuenta es que también puedes sentir duelo por tu vida anterior.

Vas a extrañar dormir sin interrupciones, salir libremente, pensar solo en ti, improvisar planes. Y eso no significa que no ames a tu bebé, significa que estás haciendo un cambio enorme. Esto implica entender, además, que no necesitas tenerlo todo resuelto desde el primer día, tampoco necesitas sentirte plena y radiante a cada minuto, ni mucho menos necesitas hacerlo perfecto.

Lo que necesitas es tiempo: para conocer a tu bebé, conocerte como madre, para sanar y para adaptarte. Si hoy eres esa mamá primeriza con ojeras, adolorida y confundida, déjame decirte que todo se acomoda y que un día mirarás atrás con mucha nostalgia (como yo ahora) y recordarás esas primeras 24 horas con ternura: descubrirás que no estabas fallando, solo estabas empezando.

Puedes leer más artículos similares a Lo que nadie te cuenta del primer día como mamá, en la categoría de Día de la Madre en Guiainfantil.com.

Publicado:
Actualizado: