La familia no es una democracia. Ni tu hijo el rey

El problema de educar a los hijos pensando en un modelo democrático

Estefanía Esteban

¿Democracia? ¿O sistema jerárquico con rey y reina? Muchos padres se decantan por dar más peso y libertad a los hijos. Prefieren un sistema democrático en la familia. De esta forma, todo se hace según consenso. Aunque al final, claro está, terminan escogiendo los niños... Olvídalo: la familia no es una democracia.

El famoso juez de menores granadino Emilio Calatayud, vuelve a alertar sobre esta creciente 'moda educativa' en las familias: la democracia. Consiste en consultar con los hijos qué quieren hacer. Pero si les preguntamos a los niños todo lo que quieren hacer, la democracia dará paso a la tiranía. Imagina quién será el tirano. 

Por qué la familia no es una democracia 

La familia no es una democracia

Este es el escrito que el juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, ha dejado en el blog en el que escribe. Sirve para hacernos reflexionar a todos. Lee con atención: 

Escrito Calatayud

Bien... existen dos vertientes de educación entre los padres: aquellos que consideran que sus hijos tienen los mismos derechos que los demás miembros de la familia para opinar acerca de todo... y aquellos que intentan mantener una jerarquía dentro de la familia, con su rey, su reina... y bueno, los hijos no son sirvientes, sino los hijos del rey y la reina, que algún día, sí, podrán convertirse a su vez en monarcas. 

El juez Calatayud advierte sobre la 'creciente moda' de dejar elegir todo, absolutamente todo, a los hijos. Ellos son los que deciden a qué quieren jugar, qué película quieren ver, qué quieren de comer, de merendar y de cenar... Escogen si se quedan en casa o prefieren salir... Y al final, esos pequeños, supuestamente democráticos, se transforman de la noche a la mañana en los tiranos de un nuevo sistema, en donde los padres son, sí, sus sirvientes. Y todo porque un día olvidaron que existen cosas innegociables. 

Por qué es peligroso dejar que los niños escojan todo

La actitud del juez Calatayud no es la de atar de pies y manos a los niños, ni ponerles una mordaza. Más bien recuerda que los padres deben ejercer cierto poder autoritario en casa, que son ellos, y no sus hijos, quienes deciden, porque hasta que sus hijos crezcan, ellos son las personas que les guían, los referentes para sus hijos. 

Si los niños se hacen con ese poder desde pequeños... ¿qué pasará cuando crezcan? Es posible que te encuentres con alguno de estos casos:

1. Tratarán a sus padres como sirvientes. Pensarán que ellos son los que mandan y sus padres, los que obedecen.

2. Pueden convertirse en tiranos. A la larga, tendrán muchas posibilidades de convertirse en dictadores dentro de su propia familia.

3. No sabrán tolerar la frustración. Si crecieron pensando en que todo se hacía a su antojo, ¿qué pasará cuando un día las cosas no le salgan como esperaba? No sabrá qué es la frustración y no sabrá hacerle frente.

4. Tendrán problemas de comportamiento. Evidentemente, el sentirse poderosos hará que sean más prepotentes y traten a los demás como trataron a sus padres en su día.

5. No sabrán negociar ni resolver conflictos. Si durante su infancia todo era un Sí y podían opinar y escoger absolutamente todo, no habrán ejercitado esa capacidad negociadora que de tanta utilidad les podría servir.