Cómo lidiar con la falta de sueño los primeros años de crianza

Qué hacer cuando no puedes descansar durante los primeros meses del bebé

Raquel Oberlander
Raquel Oberlander Periodista y publicitaria

Entre los problemas que nos afectan a la hora de criar, sin duda la falta de sueño es uno de los más complejos. Si bien no todos los bebés y niños son iguales y también es diferente la tolerancia al cansancio de los adultos, hay una realidad y es que tener hijos pequeños es agotador, y sobre todo, si a las actividades de crianza y de cuidado del hogar se suma el trabajo fuera de casa.

En una nota aparecida en “Fatherly” mencionaban algunos consejos del marino americano John McGuire quien por su trabajo ha tenido que pasar en varias ocasiones semanas sin dormir más de 4 o 5 horas por noche. Tomamos algunos de sus consejos e incorporamos otros, para ayudarte a ser más llevadera esta etapa.

Qué hacer si no puedes descansar los primeros meses del bebé

Cansancio y sueño al criar a los hijos

1. Cuidarse todo lo posible.

Es imposible criar bien si estamos absolutamente agotados y sin fuerzas. Por lo tanto, debemos buscar oportunidades de dormir. Los bebés pequeños suelen dormir bastante pero los padres queremos aprovechar el momento que duermen para hacer otras cosas. Error. Si logramos que ellos duerman, tratemos de dormir nosotros también. Todo lo demás puede esperar. Estas etapas de la vida tan importantes para el desarrollo, ellos y nosotros deben ser la prioridad.  

2. Hacer actividades favorables para el cuerpo y la mente.

Por más cansados que estemos, necesitamos despejarnos un poco y así volver a juntar fuerzas. Caminar aunque sea 30 minutos por día vuelve a cargarnos de energía. Cuando los niños son pequeños y podemos llevarlos en el cochecito es ideal, pero si son más grandes y ya no pueden salir, conviene dejarlos al cuidado del otro progenitor o de los abuelos o vecinos y tomarnos ese ratito de actividad y relajación.  

3. No tratar de ser un héroe.

Lo que la familia necesita es padres con energía. Estar sin dormir sólo nos convertirá en zombies sin sentido común ni capacidad de análisis de las diferentes situaciones cotidianas. Si no podemos dormir una noche entera, debemos tratar de hacer pequeños descansos durante el día, aunque sean siestas de 20 minutos que ayudan al cuerpo a recuperarse mínimamente. Es mejor eso que nada. Por lo que aunque sea de a poco, hay que tomarse esos pequeños descansos.  

4. Conocer los propios límites.

Hay cosas que literalmente No podemos hacer si estamos exhaustos. Conducir es una de ellas, porque ponemos en peligro nuestras vidas y las de nuestros hijos. Si por alguna razón no dormimos en toda la noche, pero de todos modos debemos  ir a buscar a los niños al colegio, es mejor hacerlo en taxi o autobús. Además el excesivo cansancio, hace que el sistema inmunológico no funcione correctamente y estamos más propensos a enfermarnos. Cuando estamos llegando a nuestro límite, pidamos ayuda. 

5. Criar en equipo.

Por eso el quinto punto tiene que ver con pedir ayuda. Si tenemos la suerte de estar en pareja, debemos saber que hay momentos en que uno debe atender a los chicos para que el otro pueda dormir. Si por algún motivo nos encontramos solos, pidamos ayuda a abuelos, tíos, amigos, sobrinos. A veces tenemos gente cercana que estaría feliz de dar una mano, pero a nosotros ni siquiera se nos ocurre pedirlo. Nadie puede adivinar nuestras necesidades. Aprendamos a detectarlas y verbalizarlas. Un rato de ayuda en la semana puede hacer mucho por un cuerpo y una mente agotadas.  

Y por último, saber que esta etapa no durará para siempre. Cuando los chicos crezcan tendremos tiempo suficiente de dormir y extrañaremos esos días en que eran bebés o niños a media lengua que no dejaban de decir mamá y papá a cada instante. ¡Ánimo, que se puede!