Por qué debes ver una película de miedo con tu hijo preadolescente

Maneras en las que podemos acercarnos a nuestros hijos preadolescentes

Andrés París

Cuando los niños crecen van alejándose de nosotros poco a poco. Al comienzo de la preadolescencia empiezan a tener vergüenza de que les besemos en público o de ir de mano por la calle. Esos momentos de abrazos mutuos se van distanciando y sentimos como el niño se va haciendo más independiente.

Encontrar motivaciones para poder estar juntos o poder tocarlos, o abrazarlos, no es fácil. Jugar a juegos de mesa, los deportes o ver películas son algunas de las formas en las que nos podemos acercar a nuestros hijos. 

Te contamos por qué debes ver una película de miedo con tu hijo preadolescente.

La experiencia de ver una película de miedo con tu hijo preadolescente

Por qué debes ver una película de miedo con tu hijo

Llegando a la preadolescencia 11-14 años, dependiendo de cada niño,  hay un aspecto muy curioso que les suele pasar a estos… y es que empiezan a sentir curiosidad por las películas de miedo, les reta, se ven vulnerables, pero por otro lado tienen una fascinación enorme por enfrentarse a esa situación emocional.

Mi hijo Marcos, cuando contaba con 11 años de edad, empezaba a hacerme preguntas esporádicas sobre las películas de miedo que había visto yo, le pillaba fisgando en la programación de los canales de televisión curioseando información muy alejada de lo que él generalmente consume, finalmente me iba insinuando que quería ver una peli de miedo conmigo.

A mi personalmente no me gustan, por lo que iba declinando la proposición, hasta que un día para mi pensé: ¿por qué no?, realmente no era una experiencia para mí, era su experiencia y quería pasarla conmigo. Además pensé, que a medida que nuestros hijos se van haciendo mayores, cada vez cuesta más darles un beso, tenerles en nuestro brazos, darles mimos, etc….por lo que imaginé que también podía ser una buena experiencia para mí a otro nivel.

Por tanto le propuse que viéramos esa película juntos, él quedó fascinado y deseando que se produjera el momento. No se si os ha pasado a vosotros, pero no se que tiene los preadolescentes - adolescentes con el miedo, es algo como que les atrae a esas edades, quizá sea un rito de paso que desconozco. Lo que si es cierto en que a mi a su edad me pasaba lo mismo.
Elegí la película, una película de miedo acorde a su edad, y generé un contexto propio para ver la película. Nos pusimos en el salón  de casa, con las luces apagadas, apartamos la mesa del salón y nos tumbamos con nuestra manta en la alfombra los dos juntos. Y todo fue genial, ha sido una experiencia increíble. A medida que la película iba avanzando notaba como Marcos se acercaba a mi, cada vez le notaba más cerca, podía notar su miedo, su intranquilidad e incluso su respiración acelerada.

El hecho de estar cada vez más juntos, hizo ver que era más cómodo estar abrazados y así fue como estuvimos abrazados mucho tiempo, si, repito, abrazado a un adolescente de 12 años durante casi una hora, en cualquier otro momento hubiera sido impensable.

Volví a sentirme padre, volví a sentirme fuerte y poderoso frente a su vulnerabilidad, volví a sentirme que me necesitaba para afrontar sus miedos. Fue una experiencia tierna y de aprendizaje altamente recomendable.