Payasos sin fronteras. Entrevista a Jesús González

Payasos sin fronteras trabaja para hacer reír a los niños que viven en una realidad conflictiva

Payasos sin Fronteras es una asociación sin ánimo de lucro, de ámbito internacional y de carácter humanitario que llegó a España en el año 1993, gracias a un colectivo de artistas procedentes del mundo de las artes escénicas de Cataluña. Está formada por payasos, otros artistas y socios solidarios, y surgió a consecuencia de una necesidad de utilizar las actividades artísticas y socio-educativas como herramientas para mejorar la situación psicológica de poblaciones, especialmente de colectivos infantiles, que viven en medio a una realidad de tensión, conflicto y en crisis. Jesús González, coordinador de PsF en Madrid, habla del trabajo que desarrolla la ONG y nos abre los ojos a un problema que afecta a miles de niños en el mundo. 

Los payasos y la sonrisa de los niños

Payasos sin fronteras

¿Cuál es el gran problema de la infancia en el mundo de hoy?
Hay problemas, como pueden ser los de escolarización deficiente, cuya gravedad reside en que los padece una gran parte de la infancia en el mundo y otros problemas en cambio, como las guerras, aunque afecten a un número menor, su impacto es de tal magnitud que cuando no causan directamente la muerte de los menores, comprometen para siempre su desarrollo. El problema que afecta a un mayor número de niñas y niños es tener que crecer y desarrollarse como personas en una situación de precariedad general que afecta a varios aspectos de su vida: en muchos casos no están aseguradas ni siquiera las necesidades nutricionales diarias, la asistencia sanitaria básica o una educación mínima. Las catástrofes naturales, las guerras, el caso extremo de los niños soldados afectan a un número menor, pero tienen un efecto tan devastador sobre la infancia que en ningún caso pueden ser consideradas problemáticas de segundo orden.

¿En qué escenario desarrolláis vuestro trabajo?
Trabajamos en lugares dónde hay niños que son víctimas de una situación de precariedad general o están en riesgo de exclusión, como es el caso de nuestros proyectos en América Latina y en muchos países de África. También trabajamos en contextos en los que la infancia está sufriendo o ha sufrido una situación crítica como un conflicto armado o un desastre natural. En el pasado, hemos trabajado por ejemplo para jóvenes palestinos, para refugiados iraquíes y para los niños peruanos afectados por el terremoto en la zona de Pisco. 

¿Cómo se consigue hacer reír a los niños huérfanos, víctimas de la guerra y de desastres naturales, a los que tengan alguna discapacidad, y a los niños inmigrantes que viven la desigualdad social?
Todos estos niños y niñas viven problemáticas muy diferentes pero tienen en común que son situaciones que afectan a las personas dificultando la relación de uno consigo mismo y con los demás y ahí la risa es siempre una ayuda. Por diferentes que sean los lugares, las necesidades psicológicas y emocionales de la infancia son básicamente las mismas. Aunque en algunos casos cueste un poco arrancar las primeras risas, los niños están deseando reírse, porque en realidad la risa es también una necesidad.

¿Cuáles son los beneficios de la risa? ¿Funciona mejor como prevención o como tratamiento?
Según los expertos, la risa produce una serie de efectos tanto a nivel físico como psicológico. Libera endorfinas (hormonas relacionadas con la ausencia de dolor y el bienestar), activa diferentes músculos, aumenta la cantidad de aire que movilizan los pulmones, activa el sistema inmunológico, genera estados de ánimo más positivos para relacionarse con uno mismo y con los demás, potencia la creatividad… Este conjunto de efectos es remedio en muchos casos pero también es una especie de “barrera” protectora. Pero todo esto no lo dice Payasos Sin Fronteras, ya que en realidad no somos “académicos” de la risa. Los payasos son expertos en interactuar con su público y facilitar que fluyan la comicidad, el buen humor y la risa. El trabajo de Payasos Sin Fronteras se lleva a cabo en situaciones de precariedad crónica, exclusión, guerra, catástrofes: circunstancias sociales en las que las personas ya están sufriendo problemas emocionales y psicológicos y por tanto ya no cabe hablar de prevención. Pero es cierto que llevar una vida donde el buen humor y la risa están presentes de forma regular es una excelente protección frente a las situaciones que tienden a desequilibrarnos.

Mientras haya más soldados que payasos, ¿qué futuro nos espera?
El humor, en la perspectiva de la relación entre personas, representa la búsqueda de la comunicación, la posibilidad de cambiar sentimientos, pensamientos y comportamientos respecto al otro. El que haya más soldados que payasos probablemente quiere decir que, al menos de momento, para resolver los conflictos se tiene más confianza en el enfrentamiento armado que en otras posibles estrategias. Cada uno de nosotros puede ir poniendo un poquito de su parte para que se produzca un cambio de visión.

La sociedad se muestra muy estresada. Muchos ya no encuentran tiempo ni oportunidades para expresar sus sentimientos, para compartir charlas, risas, por ejemplo. ¿Qué le diría a esa gente?
Yo les diría que comiencen a valorar las cosas de otra manera. Creo que en nuestra sociedad hay un exceso de competitividad y una búsqueda de resultados demasiado inclinada hacia el ámbito profesional, laboral o económico. Sin embargo todos los estudiosos de la felicidad humana consideran las relaciones con los otros como algo imprescindible y precisamente la risa contribuye a que esas relaciones sean más auténticas.

¿Existe alguna vacuna para los que no saben reír?
Todo el mundo sabe reír, es algo consustancial al ser humano. Otra cosa es que se ría poco o nada y entonces es como un círculo vicioso en el que la rigidez y la insensibilidad a la que conduce la falta de humor hace que cada vez sea más difícil reír. Lo único que se puede hacer es romper, si es necesario con determinación, el círculo vicioso y… comenzar a reír.

Habéis declarado, en una ocasión, que iban a solicitar a la Unesco a que declare la risa como “un derecho fundamental del ser humano”. ¿Habéis conseguido realizar este propósito?
La risa no ha sido reconocida por el momento como "Patrimonio de la Humanidad" y por tanto como algo a promover y proteger desde las instituciones públicas. Una declaración en ese sentido por parte de la Unesco no es sencilla ya que es el resultado de un proceso en el que deben implicarse diferentes instituciones, pero en Payasos Sin Fronteras no perdemos la esperanza de que un día se logre.

¿De qué forma podemos colaborar para que vosotros sigáis con esta labor?
Las personas que creen en el trabajo de nuestra organización pueden apoyar haciéndose socios, realizando donativos, colaborando como voluntarios o participando en actividades de sensibilización y captación de fondos como fue la Gala Anual que celebramos recientemente en Madrid. Los interesados pueden concretar cualquier tipo de colaboración a través de nuestra página web (www.clowns.org) o en el teléfono 902 407 902.