Prevención y tratamiento de la otitis

Cómo prevenir y tratar la otitis infantil

Aparece por sorpresa durante la noche, el bebé se queja de forma difusa o contundente y no puede conciliar el sueño. En ocasiones, la intensidad del llanto alerta de un dolor agudo, mientras el niño se lleva la mano al oído, si es pequeño, o te dice que le duele el oído, si ya sabe hablar. Todas las pistas apuntan a que se trata de una infección del oído medio y su tratamiento es clave para evitar que se repita constantemente.

¿Cómo tratar la otitis en los bebés y en los niños?

Prevenir y tratar la otitis

El tratamiento de la otitis depende de dos factores, uno es la identificación del tipo de otitis y el segundo es la edad del niño. Hasta hace poco, los antibióticos eran el medicamento de elección para tratar las otitis de los niños, en cambio ahora los pediatras sólo los prescriben en algunos casos. La mayoría de las otitis remiten a las 48 o 72 horas de haberse manifestado, pero como cursan con dolor y, en ocasiones, intenso, es recomendable el uso de analgésicos, como el paracetamol y el ibuprofeno para calmar las molestias iniciales. Según la edad del niño el tratamiento de elección es el siguiente:

1. Menores de 6 meses. Se suele prescribir antibiótico generalmente.
2. De 6 meses a 2 años. El pediatra tendrá en cuenta estas variables antes de prescribir un antibiótico: su estado general, si tiene fiebre alta o si asiste a la guardería. Si va a la guardería, el riesgo de que la otitis esté provocada por una bacteria es mayor.
3. Mayores de 2 años. Si el niño tiene mucha fiebre o presenta un mal estado general, el pediatra suele recetar antibióticos desde el primer momento. También si el oído supura o si la inflamación puede perforar el tímpano. En cambio, si el estado general del niño es bueno, es mejor esperar de 48 a 72 horas antes de recetar un antibiótico porque la otitis puede remitir y mejorar. Un buen tratamiento para la otitis es fundamental para evitar que el niño genere bacterias resistentes, que produzcan otitis de repetición, que son las más difíciles de curar.

¿Cómo prevenir la otitis en los niños y bebés?

Es recomendable utilizar gorro o tapones para nadar, evitar la humedad en el oído, no realizar una limpieza enérgica y no abusar de los bastoncillos. Para lavar el oído del bebé durante el baño, en días alternos, se debe inclinar la cabeza del pequeño para permitir que el agua entre en el oído y suavice el cerumen. Eso evita la acumulación de cera y el taponamiento del oído, sin tener que aplastar o empujar la cera hacia el interior del oído. No obstante, existen dos buenos consejos para prevenir esta enfermedad:

- Lactancia materna. Tomar el pecho durante, al menos, los primeros tres meses de vida, retrasa a aparición de la otitis.
- Expulsar los mocos. En cuanto el niño pueda, es imprescindible enseñarle a sonarse los mocos hacia abajo para que los expulse, en lugar de sorberlos hacia arriba. Así, estaremos evitando que los mocos pasen al oído.

Factores de riesgo para la aparición de la otitis

La humedad ambiental, la natación, la sudoración excesiva, la exposición a una temperatura ambiental elevada, bañarse en agua contaminada, tener una inadecuada higiene de los oídos o intentar limpiar el oído con bastoncillos de algodón pueden desencadenar una otitis. También están propensos a sufrir de otitis, los niños que padecen enfermedades crónicas como eczemas o dermatitis. Y además:

- El humo del tabaco aumenta la frecuencia y gravedad de las otitis.
- El uso del chupete también predispone a padecerlas.
- El consumo frecuente de antibióticos puede predisponer a padecer esta enfermedad.

Otitis de repetición en niños y bebés

Cuando el bebé o el niño presentan otitis con frecuencia, es aconsejable considerar la época del año en que ocurre para aplicar las medidas de prevención más correctas en este sentido. Los niños muy afectados por la acumulación de mocos, infecciones repetidas de oídos o sordera, deben acudir al médico, ya que pueden ser necesarios drenajes frecuentes en el tímpano para que salga el moco acumulado, no se infecte y no produzca una sordera. Por otro lado, sólo una exploración médica del canal auditivo y una valoración del tímpano, pueden dar un diagnóstico preciso del tipo de otitis que padece el niño.