El niño epiléptico

Un niño con epilepsia puede y debe hacer una vida normal

La epilepsia consiste en la repetición de convulsiones, llamadas crisis epilépticas. Cerca de un 1 por ciento de la población infantil padece esta enfermedad. La Sociedad Española de Neurología (SEN) y la Federación Española de Epilepsia (Fede) crearon la campaña Vivir con epilepsia, para ayudar a los pequeños y a sus amigos a que aprendan sobre su dolencia, eliminen prejuicios y compartan sus experiencias.

En España, unos 200.000 niños tienen epilepsia, de los que la mitad manifiesta los primeros síntomas de pequeño. Con el lema Conocer la epilepsia nos hace iguales, esta iniciativa pretende que niños y profesores aprendan un poco más sobre este trastorno y qué hacer cuando se produce una crisis epiléptica.

Cómo convivir con un niño epiléptico

Niña enferma. Epilepsia infantil

Tipos de crisis epilépticas:

Un niño con epilepsia puede y debe hacer una vida normal, y jamás ser tratado como un niño enfermo. Deberá estar controlado con su medicación, pero es importante que jamás se sienta hiperprotegido. La epilepsia se manifiesta mediante crisis convulsivas que pueden tomar varias formas:

  • Crisis mioclónica: sacudidas de uno o varios grupos de músculos.
  • Crisis tónica: hipertonía o rigidez de todo el cuerpo.
  • Crisis atónica: hipotonía muscular generalizada y caída al suelo.
  • Crisis tónico-clónica: pérdida del conocimiento seguida de rigidez, caída al suelo y sacudidas rítmicas de manos y de piernas.
  • Espasmos: flexión o extensión brusca del tronco y de las extremidades durante un segundo, repetidamente. Se suele manifestarse en el primer año de vida, en lactantes. Debido al problema cerebral que induce estos espasmos, el niño suele presentar retraso psicomotor.

Familia, profesores y amigos de niños epilépticos

Es aconsejable que se informe a los familiares y amigos sobre la epilepsia del niño. También es importante que se lo comuniquen a sus profesores, antes de que comience el curso escolar. Padecer una crisis epiléptica en el colegio puede repercutir en el niño, negativamente. Por eso, es muy importante que los profesores estén preparados frente a la posible crisis de un niño, para:

- Evitar que el niño se haga daño

- Informar a los compañeros y ayudarles a comprender el problema del niño y a que no tengan reacciones (miedo o rechazos) adversas frente a las crisis.

- Ayudar el niño, si tiene algún problema, en su aprendizaje. Algunos pueden necesitar de apoyo psicopedagógico, adaptación curricular o incluso colegios de educación especial.

Apoyo psicológico para el niño epiléptico

Algunos estudios revelan que los niños con epilepsia se sienten peor consigo mismos que los que padecen asma o diabetes. El entorno del niño, es decir, los familiares, amigos, y profesores, fundamentalmente, pueden ayudarle a que se sienta mejor. El niño, que se siente bien consigo mismo, es más abierto a aceptar el plan de tratamiento. ¿Qué se puede hacer en este sentido?

  1. Sinceridad. Debemos informar al niño acerca de su enfermedad y contestar a sus preguntas de forma sencilla y clara.
  2. Orden de prioridades. Establece una lista de las cosas que le gustan hacer al niño y proponle las que puede hacer.
  3. Logros positivos. Elogia sus logros positivos y sus habilidades. Si el niño se siente aburrido, puedes proponerle alguna distracción.
  4. Sobreprotección. Evita hablar delante del niño de las dificultades de su trastorno. Evita sobreprotegerle y trátale como a los demás niños, dándole responsabilidades y tareas que aumenten su autoestima y le animen al desarrollo de su autonomía personal.
  5. Actividades. Evita que el niño deje de hacer las actividades, que suele hacer habitualmente con la familia. Busca intercambiar experiencias y vivencias con otras familias de niños epilépticos. Recuerda que las crisis epilépticas que pueda tener el niño, solo son una parte muy pequeña de la vida del pequeño.

Fuente consultada:
- Guía Cómo vivir con epilepsia.
- VivirMejor.es.