Colitis infantil. Síntomas y tratamiento

Cómo detectar la colitis en los niños y cómo se puede curar

Marta MarcielRedactora de GuiaInfantil.com

Si hay algo que es muy incómodo y nada agradable para los niños en cuestión de salud es sufrir en determinadas ocasiones colitis. Esta dolencia es muy común en nuestros hijos, y conocer cómo son sus síntomas y en qué consiste su tratamiento ayuda para poder detectarlo a tiempo y así que los niños se curen cuanto antes.  

Los síntomas de la colitis infantil

La colitis infantil

La colitis es la irritación que conlleva la inflamación que puede producirse en el intestino grueso. En los niños es bastante común que pueda producirse en un niño, ya que si los padres también lo sufren puede tratarse de una dolencia hereditaria. Existen distintos tipos de esta enfermedad que pueden llegar a desarrollarse, como ulcerosa o nerviosa. 

Los síntomas de la colitis son fácilmente reconocibles, ya que suelen tener una diarrea considerable como prueba principal. Sin embargo, el hecho de tener diarrea no significa que se haya hinchado el intestino grueso y que por tanto tengan colitis, sino que cuando ya se ha producido la infección es uno de los síntomas clave. 

Por otra parte, también hay otros síntomas para saber si un niño tiene colitis, como el dolor abdominal, la fiebre o también deshidratación además de náuseas.  

Tratamiento para la colitis en los niños 

En cuanto al tratamiento para cuando un niño tiene colitis, lo más recomendable es acudir al médico, ya que dependiendo del tipo de colitis que sea puede ser estricto una receta de antibióticos. 

Sin embargo, si la colitis no es demasiado grave, existen remedios naturales para conseguir frenarla en cuestión de alimentación. Es recomendable llevar una dieta blanda y equilibrada para acabar con la inflamación del intestino grueso y así volver a la normalidad. Esta dieta no debe ser rica en fibra ni debe llevar alimentos pesados o con grasas, ya que podrían contribuir a que empeorara la situación.

Además, es imprescindible beber mucho líquido para evitar la deshidratación, pero debe ser agua y no bebidas azucaradas o zumos. También es recomendable tener cuidado con la leche porque a muchos niños se le puede producir por una intolerancia a la lactosa.