Cómo estimular a niños con Síndrome de Down

Ventajas de los estímulos en niños con discapacidad

El Síndrome de Down es un conjunto de síntomas y signos que se manifiestan en el desarrollo global de la persona desde su concepción, debido a la trisonomía del cromosoma  21. Es decir, es fruto de una alteración cromosómica, producida en el proceso de fecundación, que da lugar a la presencia de un cromosoma extra del par 21 en todas las células del organismo. 

Esta alteración cromosómica, no tiene ninguna relación con la raza, estado socioeconómico o problemas del medio ambiente, tan sólo un factor de posible riesgo conocido es la edad de la mujer. No obstante, esta variación genética puede comportar regularidades en el desarrollo funcional del niño como: un cierto retraso cognitivo, falta de atención, concentración, memoria, lentitud en el aprendizaje, dificultades en la imitación verbal… Aspectos que varían según la persona y su desarrollo.

Estimular a los niños con Síndrome de Down

Habilidades sociales de un niño con Síndrome de Down

A partir de los primeros años de vida, sí que entra en juego el entorno del menor. Una vez se inicia la evolución del niño hacia su crecimiento integral, se debe reforzar la estimulación del pequeño desde el primer momento. Es decir, es conveniente exponer al pequeño a estímulos que atraigan su atención y su manipulación, como un niño más.

Abordando la dificultad de atención que presentan en algunos casos, la podemos reforzar con el apego que se forja con la persona más cercana al niño. Un apego que puede generar connotaciones positivas y negativas. Las primeras porque facilitan el acceso a estímulos que capten su atención, como por ejemplo el juego compartido entre el niño y el adulto. Con actividades conjuntas, como jugar a la pelota o hacer juegos de construcciones, estamos favoreciendo la manipulación, la coordinación y su atención, factores también extensibles a facilitar posteriormente la realización de actividades de la vida diaria, aspecto donde aparecen dificultades en su aprendizaje.

Pero por otra parte, un excesivo apego puede limitar sus relaciones sociales, en las cuales, por lo general, ya presentan dificultades debido a los factores antes mencionados. Por lo que es favorable aplicar un juego colectivo con niños de su misma edad, con y sin discapacidad; fomentando así un aprendizaje comunitario y colaborativo que mejorará su desarrollo en relación a estas habilidades sociales.

Las necesidades de un niño con Síndrome de Down

Como observamos, el desarrollo de un niño con Síndrome de Down no se aleja tanto de la realidad infantil de un niño sin discapacidad. Tan sólo debemos tener en cuenta que la progresión de sus habilidades, tanto motoras como intelectuales, pueden tener un transcurso más lento de lo conocido como estándar. No obstante, esto no debe de limitar su evolución infantil y social, puesto que es un niño más, con la inocencia de un pequeño descubridor impulsado por la curiosidad innata, la cual genera múltiples destrezas que le pueden llevar a desarrollar una vida autónoma e independiente como cualquier persona.

Tan sólo debemos generar los espacios oportunos e inclusivos, así como una adecuación de los recursos que le faciliten un progreso equivalente a cada etapa del desarrollo pero, a la vez, ajustados a sus necesidades. No debemos olvidar que detrás de una discapacidad siempre reside una persona, dispuesta a luchar por ser uno más y haciendo uso de los derechos humanos que a veces se ven relegados por priorizar la discapacidad ante la persona.

Vanessa Fuentes, psicóloga

Vanessa Fuentes
Psicóloga clínica y social
http://psicovan.hostinazo.com/