Qué debe comer un niño enfermo

No son pocas las veces que nuestros hijos pequeños se ponen enfermos y, como consecuencia, suelen estar decaídos e inapetentes. ¿Qué podemos darles de comer, especialmente cuando la enfermedad se prolonga más de un par de días? Nuestro temor es que pierdan demasiado peso y que, por tanto, sobrevenga una mayor debilidad que dificulte su recuperación.

Los niños más pequeños suelen ponerse malitos muy a menudo, los catarros por virus están a la orden del día. Evitarlo es complicado porque están en contacto con otros niños o adultos acatarrados que les pueden contagiar fácilmente, ya que su sistema inmunitario se está desarrollando y sus defensas 'desconocen' muchos de los virus más comunes.

Dieta para niños con alguna enfermedad

niña enferma con taza

La prevención es lo mejor, pero en los niños más pequeños no es fácil tener hábitos como lavarse bien las manos y no descargar sus toses y mocos con el de al lado. Cuando nuestro hijo cae enfermo tenemos que saber que no debemos forzarles a comer, ya que es bastante frecuente y normal que pierda el apetito.

En principio, el niño debe comer lo que le apetezca; a no ser que se trate de una dolencia gastrointestinal (que exigirá una dieta blanda o de hidratación), el niño no tiene que seguir ninguna dieta especial, y, si rechaza ciertos alimentos, no debemos insistirles para que los coman.

Lo más importante es saber que durante la enfermedad los niños necesitan más líquidos de lo normal, debemos animarles a beber, especialmente cuando nuestro hijo tiene fiebre: caldos, leche, batidos, zumos (pero no refrescos o bebidas frías).

La leche materna para los pequeños que aún mamen es uno de los alimentos más adecuados durante la convalecencia, al parecer los niños enfermos prefieren consumir leche materna en lugar de otros alimentos que ya forman parte de su dieta habitual. Así que, si seguimos amamantando a nuestro hijo, se recomienda que se continúe con ello y se incremente la frecuencia de las tomas durante la enfermedad.

Para los más mayorcitos, podemos ofrecerles sus alimentos favoritos, de tal manera que se les haga más apetecibles. Procurémosles de alimentos suaves, que sean de fácil digestión y fáciles de masticar y tragar: flanes, yogures, arroz cocido, tortilla, pasta, sopas, purés, etc.

Después de la enfermedad es el momento de recuperar las fuerzas perdidas y para ellos debemos proporcionarle una alimentación esmerada, con un mayor número de nutrientes: proteínas y vitaminas para recuperar el peso perdido y continuar con un crecimiento adecuado. Incluso podemos proporcionarles raciones extras, pero eso sí de alimentos nutritivos: frutas y verduras en todas las comidas, lácteos, cereales especialmente integrales, legumbres, huevos, pescado, carnes, frutos secos, evitando las comidas fritas o grasas y las golosinas.

Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com