Mamás y papás, con el sol no se juega

En verano los bebés están tan guapos con estos mofletes rosáceos, que se parecen a muñequitos. Pero ojo al sol porque el color que sus rayos han pintado en su carita puede convertirse en una quemadura o en algo más grave en el futuro. Cuando llega el buen tiempo, quién se resiste a salir y a exponerse al sol. Llega el verano y las vacaciones, y los avisos acerca de los peligros de los rayos solares se propagan. Pero quedarse en casa sería un error, principalmente para los niños. ¿Quién los convence a dejar de salir y de jugar al aire libre? Los niños, como todos, necesitan del sol por muchas razones, aunque por otras también necesitan de límites en cuánto a la mejor hora, el tiempo y de qué forma deben estar bajo el sol.
La Asociación Española Contra el Cáncer, lanza una nueva campaña El sol te sienta bien, el cáncer no, para recordarnos del riesgo de la exposición excesiva al sol sobre todo durante la infancia. Dos quemaduras solares en la infancia multiplican por tres el riesgo de padecer un melanoma en la edad adulta, y la exposición frecuente al sol durante la niñez multiplica por cuatro ese mismo riesgo. Con estas afirmaciones la dermatóloga Marta García Bustinduy recuerda que los niños no deberían estar expuestos directamente al sol al menos hasta que cumplan los tres años de edad, y que el melanoma es la forma más agresiva del cáncer de piel por lo que se aconseja la prevención desde la más temprana edad, así como un diagnostico precoz. Para los que están a punto de salir a la playa, estas afirmaciones pueden parecer duras y nada animadoras. Y lo son. Sin embargo, siempre es bueno recordar de los peligros que representa el simple acto de poner los niños al sol. Todos sabemos de los riesgos que existen al hacerlo, pero basta con ponernos al sol para olvidarnos de todo, ¿a que sí?













