Los sabores de la lactancia materna para la madre

Sin duda alguna, la leche materna es el mejor alimento que una madre puede dar a su bebé. Es más, los bebés pueden gozar de todo un menú de sabores durante la lactancia. Si por un lado, la leche despierta los sentidos del paladar de los bebés, por otro, también trae sensaciones a las mamás.

¿A qué sabe la lactancia materna?, ¿a qué sabe el acto de dar el pecho al bebé?. Rebeca, del blog ‘Disfrutando juntos’, nos cuenta qué sabores tiene la lactancia para ella.

El sabor amargo de la Lactancia materna

Los sabores de la lactancia materna para la madre

Desde antes de nacer mi hija mayor tenía muy claro que quería dar el pecho, tenia muy interiorizado que era lo mejor para ella, pero yo no estaba bien. Ahora mucho tiempo después me doy cuenta que eso influyó. Hace poco leí que para que una lactancia tuviese éxito se debía dar con un pecho vivo, un pecho receptivo y dispuesto, pero ese no era mi estado. Tuve depresión post parto y mis hormonas me jugaron una mala pasada.

Esto mezclado con el hecho de la inexperiencia y el no saber me llevaron por caminos de dejar llorar, aguantar tres horas entre toma y toma, no ‘colechar'... tantas y tantas cosas que recibes de tantos sitios que pierdes el norte de tu propio instinto. Alrededor del mes y medio tuve que empezar a complementar con LA (aquí quiero hacer un inciso para agradecer a mi marido su grandísimo apoyo en este momento que incluso seis años después me remueve aún por dentro) aún así no me resigné y el pecho siguió estando hasta los dos años.

El sabor ácido de la Lactancia

Los momentos en que no ganaba peso y se quedó en un percentil -3 donde ya no pude seguir luchando y tuve que incluir la leche de formula.

El sabor dulce de la Lactancia materna

La experiencia de pequeña me descubrió un nuevo sabor. Desde el principio todo cambió, yo tomé las riendas de mi vida y sabía lo que quería, tuve un parto en casa respetado y apoyado, no nos separamos, ‘colechamos’ y todos los comentarios que no eran bien recibidos sencillamente los dejaba pasar. Mi marido estaba a mi lado, apoyándome. La lactancia funcionó y no tuve depresión. Estuvo mamando en exclusiva casi hasta el año porque no le interesaban mucho los alimentos pero comía, probaba y experimentaba. Sé que estaba bien. Ahora con tres años y medio sigue mamando por la noche y cuando tiene un gran disgusto también me pide teta. Sé que no sólo es comida. Sé que también es un lugar seguro para ella. Sé que aunque me digan lo que me digan mi pecho está ahí para ella. Sé que no es vicio. Sé que es natural. Sé que somos mamíferos.

Rebeca. Blog ‘Disfrutando juntos
‘El logro de mi blog es la continuidad, un espacio donde he conseguido expresar y hacer llegar mi manera de entender la maternidad, donde he madurado y aprendido y donde sigo estando’.