Sabores de la leche materna en cada etapa del amamantamiento

Cómo la alimentación de la madre puede cambiar el sabor de la leche para el bebé

Sabemos que la leche materna no se mantiene en iguales condiciones durante todo el periodo de lactancia, ni siquiera en el transcurso de cada toma. Su composición varía en las diferentes etapas de la lactancia para adaptarse a las necesidades del bebé y esa diversa composición produce cambios en su sabor. ¿Quieres conocer cuáles son los sabores de la leche materna en cada etapa del amamantamiento?

¿A qué sabe la leche materna?

los sabores de la leche materna

El calostro, como primera leche que recibe el bebé, posee poca lactosa, es densa, viscosa y con alto contenido de cloruro y sodio, lo que le da su sabor salado.

La leche de transición, que produces entre el quinto y el catorceavo día luego del parto, posee un mayor contenido de lactosa que el calostro, así como de grasa y azúcares, responsables de su textura cremosa y su sabor dulce.

La leche madura, que comienzas a producir cuando el bebé tiene un mes, tiene una menor concentración de proteínas que el calostro y es alta en lactosa, otorgándole su sabor dulce.

Algunas situaciones particulares también pueden ocasionar cambios en el sabor de la leche materna. Seguramente el bebé te hará saber que está recibiendo un sabor diferente y, posiblemente, pueda llegar a rechazarla. No te preocupes pensando que ya no le gusta tu lechita, ¡se trata de una situación temporal! Algunas de estas situaciones pueden ser:

- En caso de que presentes mastitis. Tu lechita será más salada que la que el bebé acostumbra a tomar, porque aumenta la concentración de cloruro y de sodio.

- Cuando te extraes la leche. La lipasa hace que esta tenga un sabor un poco más agrio que cuando la toma es directa, haciendo que su sabor se potencie en el paladar.

- Si la leche extraída se congela. Aunque mantiene sus propiedades, se vuelve un poco salada.

- Si mamá está nuevamente embarazada. Los cambios hormonales que se producen en su organismo harán que su lechita tome un sabor salado.

Cómo influye lo que comes en el sabor de la leche materna y en el bebé

la alimentación y el sabor de la leche materna

Mención especial merecen los cambios de sabor que se ocasionan en la leche por el consumo de algunos alimentos. Si estos tienen un sabor concentrado (ajo, cebolla, coles, alcachofa, pimiento, condimentos fuertes, picante...), cuando los incluyes en tu dieta tu leche se torna con un sabor un tanto amargo, que pudiera desagradar al bebé.

Así como no hay un alimento obligatorio que deban consumir las mamás mientras están amamantando, tampoco hay alimento alguno del cual deban cohibirse durante este periodo, pero sí que es bueno que sepas que algunos alimentos pueden alterar el sabor de tu leche materna.

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Tal como lo indica la Asociación Española de Pediatría, la mejor alimentación de la madre lactante es la que proviene del consumo de una dieta sana y variada, abundante en diversidad de frutas y verduras, sin aditivos químicos ni contaminantes.

Esa variedad de sabores que va experimentando el bebé durante sus primeros 6 meses de lactancia materna exclusiva va preparando su paladar y, como consecuencia, tendrá una mayor aceptación de la diversidad de sólidos que recibirá cuando inicie su alimentación complementaria. Estudios científicos han demostrado que el sabor de los alimentos puede ser encontrado en la leche, en promedio, una hora luego de haberlo consumido la madre y permanecer en ella hasta por ocho horas.

Sin embargo, puede ocurrir que estos cambios de sabor, más allá de un gesto que te indique que no le gusta, generen efectos no deseados en el bebé y presenten algún tipo de molestias como vómito, diarrea, erupciones en su piel, entre otros. En estos casos, puede ser necesario que mamá evite el consumo de determinado alimento (lo cual lo determinará su médico tratante).

¿Cómo saber si es un alimento el causante de esta situación? Si observas alguna de estas reacciones, recuerda y toma nota de lo que has consumido en las últimas horas. Si vuelves a consumirlo y se repite la reacción, disminuye o evita su consumo cuando estés próxima a amamantar. De igual forma, no olvides consultarlo con el pediatra de tu bebé.

Visto todo esto, una vez más nos damos cuenta de la maravilla que producen nuestras glándulas mamarias y, aunque se trata solo de leche, tu bebé recibe un variado menú cada vez que lo amamantas.

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