Chuparse los dedos. Malos hábitos de los niños

Peligros de que los niños adquieran el hábito de chuparse el dedo

Chuparse los dedos ya sean de la mano o del pie, es un reflejo primario que, a veces, se mantiene por dos razones. La primera tiene que ver con la relación que el niño establece con la costumbre y el placer que le produce. El niño también puede recurrir a chuparse los dedos cuando necesita relajarse.

Por ejemplo, el hábito de chuparse los dedos surge como un apoyo a la hora de conciliar el sueño. Otra razón se refiere a situaciones en las que puede haber alguna dificultad en el desarrollo psicomotor de los niños, debido a una precaria estimulación. Eso se manifestará a través de un hábito, de una acción repetitiva.

Por qué los niños se chupan el dedo pulgar

Niño se chupa el dedo

Generalmente, este tipo de conducta permanece mas bien por la primera razón mencionada, con lo cual se requiere ingenio y creatividad por parte de los padres y/o cuidadores, para controlar y quitar este mal hábito. Tanto los padres como los cuidadores, pueden y deben interferir en estos casos. Por ejemplo, en el caso de que el niño se duerma con el dedo en la boca, una de las primeras providencias a tomar es intentar sustituir el hábito por otro que no le pueda causar daño físico.

Para que el niño no cambie el hábito de usar sus manos, le regale un muñequito u otro juguete a que el niño le guste. Es necesario que se críe un amiguito, un compañero para su descanso. El masajear las manos del niño o acariciarle el pelo como forma de relajarle, puede ser una alternativa positiva a la hora de ayudarlo a que se quite el mal hábito. Es más conveniente sustituir un mal hábito por otro bueno que hacer el empleo de castigos y prohibiciones.

El hábito de chuparse el dedo

Normalmente, los niños dejan el hábito de chuparse el pulgar o los dedos entre los dos y los cuatro años de edad. La persistencia de este hábito después de los cuatro años puede favorecer a la aparición de problemas dentales. Puede comprometer la posición correcta de los dientes.

Existen muchos casos en que los dientes superiores se quedan más salidos que los demás. En este caso, con paciencia y mucho empeño, hay que inducir al niño para que deje el hábito.

Katam de Jalab AtamatakPsicologa