Descubre qué yogures son los más sanos para los niños en su dieta diaria

Las propiedades y los beneficios de los estos lácteos para el organismo

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

Los yogures son considerados súper alimentos durante la infancia y la adolescencia, más aún que la propia leche de la que provienen, principalmente porque son más fáciles de digerir que esta. Pero como sabemos que no todos los que existen en el mercado tienen la misma composición -algunos pueden contener más azúcar que un refresco- vamos a intentar buscar los yogures más sanos para los niños.

Principales propiedades de los yogures 

yogures más sanos

Los yogures poseen una amplia variedad de beneficios para nuestro organismo. ¿Quieres conocer todos ellos? 

1. Por su procedencia láctea, contienen calcio, el mineral más importante para asegurarse unos huesos fuertes, y vitamina D, esencial para la absorción y fijación del calcio al hueso.

2. Además, contiene también fósforo, importante para los huesos, sobre todo porque en el yogur (al igual que en la leche) tiene una perfecta relación calcio/fólsforo, asegurando la optimización del mismo.

3. Los yogures son ricos en otras vitaminas, tanto hidrosolubles como liposolubles, aparte de la vitamina D, y además contienen proteínas de buena calidad.

4. Al ser un producto fermentado, los azúcares se han transformado en ácido láctico, por lo que el yogur contiene o bien cantidades mínimas de lactosa o, incluso, puede que esté libre de ella, siendo apto para que los niños intolerantes a la lactosa los consuman.

5. Contiene microorganismos vivos, de ahí que deba conservarse en refrigeración. Estos fermentos lácteos son los responsables de la transformación de la lactosa en ácido láctico. Las cepas características del yogur son dos bacterias lácticas: Lactobacillus delbrueckii subsp bulgaricus y Streptococcus thermophilus.

Qué yogures son los más sanos para los niños

existe el yogur más sano para los niños

Sin embargo, en las neveras del supermercado podemos encontrar tal variedad de yogures y productos lácteos que la decisión a la hora de escoger el mejor para nuestros hijos se torna complicada, sobre todo si tenemos en cuenta las campañas comerciales que se hacen sobre muchos de ellos. 

En primer lugar podemos diferenciar dos grandes grupos, los yogures naturales y el resto, los que tienen sabores, ya sean artificiales o procedentes de la fruta que contienen. Todos ellos pueden ser en formato líquido o para comer con cuchara.

El yogur natural básico –cada vez más difícil de encontrar, lamentablemente- debe contener leche y los dos fermentos lácteos mencionados anteriormente, única y exclusivamente, siendo el mejor y el más sano que podríamos ofrecer a nuestros hijos.

Con frecuencia la lista de ingredientes se alarga, incluyendo leche en polvo o nata en su elaboración, generalmente para que la textura sea más cremosa. Así, se consiguen yogures como los llamados cremosos o griegos.

Los yogures son ácidos, debido a la cantidad de ácido láctico que se genera en la fermentación de la lactosa, por lo que es muy común que a estos yogures naturales básicos se les añada a azúcar, edulcorantes artificiales o miel, convirtiéndose en los que conocemos como yogures azucarados o edulcorados.

Adicionalmente, a las cepas encargadas de elaborar el yogur se les pueden añadir otras bacterias, conocidas con el nombre de probióticos, incluyendo otras cepas de bacterias lácticas y/o bifidobacterias. Pueden conocerse también como “bifidus activos”. Estas bacterias son 100% seguras para la salud del consumidor, y generalmente su campaña publicitaria asegura que son beneficiosas para la salud de una u otra manera –dependiendo de la cepa en cuestión-, ya sea para el tracto gastrointestinal o para mejorar las defensas. Para utilizarse en alimentos han sido examinadas de forma exhaustiva por investigadores y científicos, y para poder atribuirles beneficios para la salud han formado parte de estudios de investigación durante años y se han obtenido  resultados potencialmente relevantes en líneas celulares (en el laboratorio) o animales de experimentación. Lamentablemente, no siempre es fácil extrapolar los resultados obtenidos en el laboratorio con lo que sucede en la vida real, por lo que los beneficios pueden no ser tan relevantes.

El segundo gran grupo son los yogures de sabores, que también pueden contener probióticos acompañando a las bacterias principales. Los yogures de sabores pueden tener fruta o contener colorantes artificiales para simular el color de la misma. Este grupo de yogures contiene también azúcar o edulcorantes artificiales, además de otros tipos de aditivos y estabilizantes, haciéndolos menos recomendables para los niños.

Si bien el yogur natural sin azúcar es el más sano y apropiado para los peques de la casa, podemos ayudarnos del etiquetado para decidir cómo de sano es uno u otro, comprobando que la lista de ingredientes sea lo más corta posible, evitando el azúcar y los aditivos.