Verdades y mentiras sobre los helados en la dieta de los niños

Descubre cuáles son los mejores helados para ofrecer a los niños

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

En cuanto llega el verano los niños se vuelven locos pensando en los helados, ya que el calor parece la temporada ideal para comerlos; de hecho, si ofrecemos un helado en invierno nos veremos juzgados como padres y nos enfrentaremos con caras raras y miradas amenazadoras indicándonos que es una decisión poco apropiada. ¿Se trata de un producto solo y exclusivo para tomar con las altas temperaturas? Desterramos mito y te contamos las verdades y mentiras sobre los helados en la dieta de los niños. 

Mitos sobre los helados en la dieta infantil 

helados en la dieta infantil

1, Este es uno de los primeros mitos que queremos desterrar en referencia al consumo de helados en la dieta infantil. No existe una temporada ideal para el consumo de helados, y, si bien es cierto que algunos –los de hielo mayoritariamente- pueden resultar refrescantes en verano, nada impide su consumo en invierno, ¡ni siquiera bajo la lluvia!

2. Al igual que los zumos, los helados tienen una textura ideal para producir caries, ya que recubren la totalidad de los dientes y se distribuyen por toda la boca en general. Su contenido en azúcar es, además, muy elevado, sobre todo en el caso de los helados industriales, ya sean de crema o de hielo. Aunque no se puede asegurar que el consumo de helados produzca caries, si es cierto que pueden acercarse a esta tendencia, por lo que es conveniente lavar bien los dientes tras su consumo.

3. Y qué hay de cierto con la 'teoría' de que los helados engordan? Obviamente esto no es ningún mito, todos los alimentos, excepto el agua, aportan calorías que pueden, dependiendo del tipo de dieta y la actividad física, terminar formando parte de la reserva grasa del organismo, es decir, aumentando el riesgo de sobrepeso y obesidad. Sin embargo, un consumo ocasional de helados, preferiblemente elaborados en casa, no debería ser problemático si el niño es activo y sigue una dieta equilibrada.

4. Los helados, en sí mismos, no hacen daño a la garganta. En condiciones normales, el frío del helado no debería afectar, y en casos en los que la garganta esté irritada, ya sea tras una operación o por una infección vírica o bacteriana, pueden incluso resultar beneficiosos, ya que el frío ayuda a reducir la inflamación. Por supuesto, todo ello en su justa medida, ya que los helados no pueden ser la dieta base por muy beneficiosos que pudieran ser para la inflamación de la garganta.

5. No existe un número mágico de helados que deban o puedan incluirse en la dieta infantil. Los helados no son un alimento repleto de nutrientes como puedan ser las frutas y verduras, y son perfectamente prescindibles en una dieta saludable, pero de forma ocasional, pueden incorporarse a ella sin con ello afectar de manera negativa a la salud del pequeño.

Cuáles son los mejores helados para los niños

mejores helados para los niños

Los helados se pueden agrupar básicamente en dos grupos dependiendo de su composición. Los helados industriales de hielo se suelen elaborar con agua y azúcar, colorantes y saborizantes artificiales, y, en algunas ocasiones, podrían contener zumos o néctares de fruta. Los helados industriales de crema tienen una base láctea, ya sea leche como tal o alguno de sus componentes, grasa o nata, suero… Además, contienen azúcares (o edulcorantes artificiales), saborizantes y, dependiendo del sabor, pueden contener ingredientes adicionales como cacao o frutos secos.

Por todo ello, el mejor helado que le podemos ofrecer a un niño es el que hagamos nosotros mismos en casa. La elaboración de helados de hielo en casa es francamente fácil. Podemos elaborar mini polos en una cubitera, con zumo de naranja o limón y, cuando el hielo empiece a formarse, introducir un pequeño palillo para sujetarlo y comerlo con facilidad. Otras opciones pueden ser zumos de otras frutas, ya sean exprimidos o elaborados en licuadora con toda su pulpa, lo que haría del polo un helado mucho más saludable.

Los helados de crema son algo más complicados, pero aun así pueden elaborarse en casa incluso sin la ayuda de una heladera. Para empezar podemos escoger los ingredientes, si es un helado de fruta tendremos que hacer una papilla con la fruta bien madura que mezclaremos con nata para obtener una textura cremosa. Si es de chocolate, tendremos que añadir, probablemente, leche en polvo a la nata, ya que la textura de nata con cacao resulta demasiado líquida como para hacer el helado. El último paso antes de degustarlo consiste en batir frecuentemente antes de que el helado termine de congelarse del todo, para prevenir la formación de cristales de hielo que darían una textura más granulosa a la mezcla final. En este último paso podremos añadir también trocitos de chocolate, frutos secos o fruta fresca para darle un toque más especial.

Cuidando la cantidad de azúcar que añadimos, los helados caseros pueden resultar tan saludables como batido o un zumo de frutas.

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