Las 7 mejores verduras para los niños

Las verduras más nutritivas para la dieta de los niños

Alba Caraballo Folgado

Despertar el interés de los niños por las verduras es, para muchos padres, una tarea difícil de lograr. Los niños comen con la vista y cuando ven aquel despliegue de colores, formas y olores, no pueden hacer otra cosa que taparse la nariz y pronunciar el temido... ¡qué asco!

Sin embargo, las verduras deben formar parte de la alimentación de los niños. La nueva pirámide nutricional incluye a las verduras en la base, eso significa que debe ser un alimento diario en la dieta de los niños. Estas son las 7 mejores verduras para los niños.

Las verduras para los niños más saludables

Verduras para niños

¿Qué verduras son más saludables para introducir en la dieta infantil? Estas son las que más vitaminas y minerales aportan por lo que debemos intentar que formen parte de la alimentación diaria de los niños: 

1. Espinacas. La espinaca es una verdura muy versátil ya que se puede tomar cruda, en ensalada, o cocinada de muy diversas formas. Un excelente alimento rico en carbohidratos, fibra, agua, potasio, calcio, magnesio, hierro, fósforo y vitaminas A, E, C y B9.

Las espinacas son perfectas para niños con anemia, por su contenido en hierro y folatos. Además es perfecta para niños con problemas digestivos ya que ayuda a depurar el hígado y a vaciar el intestino.

Son buenas para mantener la salud de la piel, el cabello y los huesos.

2. Brócoli: es una de las verduras más "odiadas" por los niños. Su forma de arbolito suele causarles extrañeza y desagrado por lo que la rechazan sin más. Sin embargo, es una de las verduras que más vitaminas tienen. De hecho, tiene el doble de vitamina C que las naranjas y la misma cantidad de calcio que la leche entera. El brócoli contiene fibra alimentaria, tiene propiedades anticancerígenas y es una potente defensa contra virus y bacterias.  

El brócoli contiene además vitaminas E, B, A y K, mejora la visión y ayuda a prevenir enfermedades vasculares. 

3. Calabacín: es una de las verduras más utilizadas en los purés para bebés, no es para menos, su agradable sabor y sus nutrientes hacen de él un alimento perfecto. El calabacín o zucchini contiene un alto porcentaje de agua y apenas calorías. Es fuente de vitamina C, B3 y provitamina A. 

Contiene minerales como fósforo, potasio, magnesio y calcio. Además tiene omega 3 y luteína, que ayuda a proteger la salud de los ojos. Controla el colesterol y ayuda a realizar el tránsito intestinal. 

4. Berenjena: otra verdura muy sabrosa y que permite realizar un sinfín de recetas deliciosas y muy nutritivas. Son de las verduras fáciles de introducir en la dieta de los niños por su sabor y textura y además, es fácil de combinar con otras verduras.

Es rica en vitamina E, A, B y C y tiene un alto contenido de fibra. Es diurética, baja en calorías y contiene mucha fibra por lo que ayuda a los niños con estreñimiento. 

5. Coles de Bruselas: pertenecen a la misma familia que la coliflor o el brócoli. Es una verdura con un 90% de agua, el resto son carbohidratos, proteínas vegetales y grasa. 

Estas verduras contienen un listado enorme de propiedades: vitamina C, E, B3, B2, B6 y B9. Además contiene ácido fólico, carotenos, potasio, calcio, fósforo, magnesio, sodio, hierro y zinc entre otros minerales. 

6. Acelgas: no suele ser la verdura favorita de los niños e incluso muchos adultos la catalogan de verdura aburrida, sin embargo, además de ser rica en vitaminas y minerales contiene ácido fólico, es poco calórica por lo tanto perfecta para niños con sobrepeso y es antioxidante. 

Las acelgas evitan el estreñimiento, fortalecen los huesos y combaten la anemia. 

7. Zanahorias: son excelentes para los niños, tanto crudas como cocinadas ya que son diuréticas, previenen la gastritis y cuentan con muchas vitaminas y minerales. Eso sí, no olvides que tiene un alto contenido en azúcar. 

Las zanahorias previenen el estreñimiento, son buenas para la vista, los dientes, la piel y el corazón. Además es perfecta para niños con anemia y para niños en etapa escolar ya contiene retinoides que activan la parte del cerebro ligada con el aprendizaje.